El mapa de 1558 plagado de islas fantasma que pretendía demostrar que Venecia descubrió América

Mapa de Nicolo Zeno el joven (1558)

Hoy en día sabemos que los vikingos llegaron a las costas del continente americano mucho antes de que Cristóbal Colón iniciase su famoso viaje. Pero si la noticia del descubrimiento colombino se extendió por Europa como la pólvora en los años subsiguientes, la cuestión vikinga se mantuvo en el limbo de la duda, hasta que las evidencias arqueológicas de las últimas décadas terminaron por darle veracidad.

Por eso durante el siglo XVI si alguien pretendiese haberse adelantado a Colón, solo tenía que retrotraerse a unos pocos años antes de 1492, sin reparar en la cuestión vikinga. Eso es lo que sucedió precisamente cuando Venecia quiso atribuirse la gesta del descubrimiento de América.

El problema es que el cartógrafo a quien se encargó la realización del falso mapa que lo demostraría fue tan chapucero que no solo se inventó numerosas islas que no existían en el Atlántico, sino que por su culpa muchas de esas islas fantasma siguieron apareciendo en los mapas europeos hasta varios siglos después.

El artífice de tal despropósito fue Nicolo Zeno, un historiador veneciano que en 1558 publicó el hoy conocido como Mapa de Zeno junto con una serie de cartas que, según afirmaba, se había encontrado en un almacén de su familia. Las cartas las habían escrito, supuestamente alrededor del 1400 (158 años antes), sus antepasados Nicolo y Antonio. En ellas describen un viaje de exploración realizado por el Atlántico Norte, recalando en las costas norteamericanas.

Nicolo Zeno el Viejo
Nicolo Zeno el Viejo

Estas cartas son consideradas por muchos estudiosos como falsas, aunque hay quien les da cierta veracidad, basándose en que algunos de los hechos que relatan están probados documentalmente. Por ejemplo, el viaje de Nicolo a Inglaterra y Flandes en 1385.

En las cartas Nicolo cuenta como naufragó en una isla situada entre Gran Bretaña e Islandia, a la que da el nombre de Frislandia y que según él era mucho más grande que Irlanda. De allí sería rescatado por un misterioso príncipe llamado Zichmni, al que algunos investigadores identifican como Henry Sinclair, el cual dicen, poseia un reino de varias islas en el Atlántico al que llamaba Porlanda, así como el ducado de Sorant, al sureste de Frislandia.

Este Henry Sinclair existió realmente y fue conde de Orkney y Barón de Roslin, pero es objeto de muchas teorías alternativas y dudosas, relacionadas con la capilla de Rosslyn y el pre-descubrimiento de América.

Se ha sugerido que estas islas podrían ser las Feroe, a las que Nicolo habría confundido con una sola masa de tierra. Nicolo invita a Antonio a viajar a Frislandia, donde ambos viven durante catorce años bajo el mando de Zichmni atacando varios lugares como Estlanda (posiblemente las islas Shetland, por la similitud de los nombres que aparecen en las cartas) e Islandia, así como otras siete islas al este de ésta: Bres, Talas, Broas, Iscant, Trans, Mimant y Damberc. Todas estas islas son absolutamente ficticias.

Frislandia en el mapa de Coronelli (hacia 1698)
Frislandia en el mapa de Coronelli (hacia 1698)

La explicación más plausible es que su descendiente, el historiador Nicolo Zeno que hemos mencionado al comienzo, malinterpretó los nombres tomando las Shetland (donde hay una isla Bressay y otra Danaberg) por Islandia.

Nicolo, Antonio y Zichmni habrían viajado después a Groenlandia y de ahí al oeste, a una isla llamada Icaria y luego a otra llamada Engrouelanda. Todas estas islas y lugares aparecen en el mapa del joven Zeno.

Pero hay más porque las cartas también especifican que Nicolo murió en Frislandia en 1394. Sin embargo existen pruebas documentales de que escribió su testamento en Venecia en 1400. Y en el año de su supuesto fallecimiento la documentación le situa sometido a juicio en la ciudad por sus acciones como gobernador de Modona y Corone en Grecia, cargo que habría ejercido entre 1390 y 1392.

No está muy claro si fue el joven Nicolo Zeno quien fabricó las falsas cartas, o si fueron sus antepasados Antonio y Nicolo quienes inventaron la historia de sus exploraciones. El caso es que en 1558 apareció el mapa, publicado en Venecia junto con las cartas, en el cual aparecen todas las islas ficticias que hemos mencionado. La mayoría de historiadores opina que tanto el mapa como las cartas son un hoax, una falsificación perpetrada por su autor como reclamación retrospectiva del descubrimiento del Nuevo Mundo por los venecianos.

Frislandia en el Mapa Ártico de Mercator
Frislandia en el Mapa Ártico de Mercator

Investigaciones más recientes han sugerido que el mapa de Zeno está basado en otros existentes en el siglo XVI, como la Carta Marina de Olaus Magnus, el de Cornelis Anthoniszoon y el de Claudius Clavus. Pero con el añadido de todas las islas fantasma mencionadas en las cartas. Así, Estotiland aparece situada en la localización que corresponde a la península de Labrador, sugiriendo ser parte de Norteamérica.

En cuanto a Frislandia, continuó apareciendo en todos los mapas posteriores del Atlántico Norte entre la década de 1560 y la de 1660, durante casi un siglo, situada al sur de Islandia, hasta que los navegantes se cansaron de buscarla y los cartógrafos tuvieron que corregir su error. Aparece incluso en mapas del mismísimo Mercator, y en los de Jodocus Hondius, Coronelli y Visscher.

Algo parecido ocurrió con Icaria, Podalida, Neome y todas las demás islas fantasma.