Categorías
Tecnología

El helicóptero personal desarrollado en los años 50 para crear una ultramoderna caballería


En la década de 1950, en plena Guerra Fría y con los Estados Unidos recién salidos de la guerra en Corea, los militares estaban buscando aplicar las nuevas tecnologías a la creación de ultramodernas unidades de combate. Uno de esos intentos pretendió revivir los tiempos de la antigua caballería, dotando a los soldados con naves de transporte ligeras. Así nació el HZ-1, un helicóptero personal que, visto desde la perspectiva actual, se parecía mucho a un enorme dron primitivo.

Fue diseñado por la empresa Lackner Helicopters a mediados de los años 50 como nave de reconocimiento para el ejército norteamericano. El sistema de control se parecía mucho al que usan hoy día los Segway, el piloto subido en pie sobre el cuerpo del rotor podía controlar la dirección del mismo inclinándose a un lado u otro. Este control cinestésico se suponía que facilitaría a los soldados pilotar el aparato sin prácticamente ninguna experiencia previa.

El aerociclo de Lackner consistía en una plataforma voladora que podía transportar a un hombre y una carga adicional de hasta 54 kilogramos, con una autonomía de 80 kilómetros. El piloto debía ir de pie asegurado mediante un arnés y controlando la velocidad del aparato mediante una empuñadura similar a la de una motocicleta.

Bajo el piloto dos rotores de 4,6 metros de diámetro girando en sentidos opuestos impulsaban la nave. La cuestión del aterrizaje se resolvía instalando bolsas de aire en los extremos y en el medio, que amortiguarían el impacto en el descenso, y al mismo tiempo le dotaban de capacidades anfibias.

El primer vuelo de prueba se realizó el 22 de noviembre de 1954, y a partir de esa fecha se llevarían a cabo un total de 160 con más de 15 horas de vuelo. En principio el éxito fue tal que el ejército encargó una docena de aparatos, pensando ya en crear una nueva y ultramoderna unidad de caballería voladora.

No obstante no era la única plataforma de este tipo que fue evaluada por el ejército estadounidense, pero parece ser que si era la más veloz de todas. El caso es que las unidades adquiridas fueron enviadas a Fort Eustis, en Virginia, donde las cosas empezaron a torcerse.

Pronto descubrieron que no era tan fácil manejarlas sin experiencia previa, y además era muy fácil derribarlos simplemente tirando piedras que impactasen en los rotores, debido a la poca altura de vuelo que alcanzaban, unos 8 metros. Se produjeron dos accidentes, en los cuales los rotores que giraban en sentidos contrarios terminaron chocando y rompiéndose, con la consiguiente pérdida de control para el piloto y el consiguiente impacto contra el suelo.

Posteriores pruebas en túneles de viento tampoco terminaron de convencer a los oficiales a cargo del proyecto. Eso, unido a que los paracaídas diseñados para los pilotos tampoco eran demasiado seguros a esa altitud tan baja, serían determinantes en su definitiva cancelación. De haber tenido éxito el HZ-1 probablemente habría tenido un gran impacto en las tácticas militares y el desarrollo de las guerras, como la de Vietnam.