Un jubilado alemán asegura haber encontrado dos bombas nucleares nazis

Peter Lohr

Hace unos días el diario Telegraph publicaba la historia de Peter Lohr, un jubilado alemán de 70 años e historiador aficionado, quien asegura haber descubierto evidencias de bombas nucleares escondidas por los nazis.

Según Lohr habría encontrado trazas de misteriosos objetos metálicos en una abandonada red de túneles construída por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial cerca de Chemnitz. Incluso afirma que dos de esos objetos son bombas nucleares.

Su historia se suma a las más recientes sobre la Cámara de Ámbar y el tren cargado de oro nazi, que han surgido en los últimos meses en una especie de interés renovado por el período.

Entrada de la red de túneles
Entrada de la red de túneles

Es bien conocido que los nazis estuvieron cerca de desarrollar las armas nucleares en los últimos meses de la guerra, y que ya tenían una especie de programa nuclear en 1939 aunque parece que fue abandonado en 1942. Una serie de televisión reciente narró la historia con bastante rigor, en relación con la producción de agua pesada en Noruega.

Algunos piensan que el programa siguió en marcha de manera secreta, pero la opinión general de los historiadores es que Hitler nunca consiguió desarrollar el arma atómica.

El señor Lohr ha explorado los túneles de Chemnitz desde 2012, construidos por prisioneros del campo de concentración de Buchenwald en las últimas etapas de la guerra. Se ha especulado mucho sobre su utilidad, pero el caso es que nunca se ha llegado a una conclusión clara. Pudieron ser un escondite para Hitler o, como afirma Lohr, un lugar de pruebas de armas nucleares.

Imagen de scaner de la supuesta cámara secreta
Imagen de scaner de la supuesta cámara secreta

Tras analizar con radar el lugar y ayudado por software de modelado 3D Lohr afirma que los datos muestran una enorme cámara subterránea, anteriormente desconocida, que contiene cinco grandes objetos metálicos cuya forma se asemeja a la de una bomba.

Por ahora no parece que nadie le esté haciendo mucho caso, e incluso le han prohibido seguir con su investigación.