Un cometa artificial proporciona la última pieza del puzzle que demostraría el origen de la vida

Los Pilares de la Creación / Foto Shutterstock

Los investigadores han conseguido demostrar, por primera vez, que la ribosa, un azucar que es uno de los componentes básicos del material genético de los organismos vivos, puede haberse formado en el hielo de los cometas.

Para ello científicos del Instituto de Química de Niza llevaron a cabo un análisis detallado de un cometa artificial creado por sus colegas del Instituto de Astrofísica Espacial de la Universidad de París-Sur, en el que también participó un equipo del sincrotón SOLEIL.

Con los resultados han podido plantear el primer escenario realista para la formación de este compuesto clave, que nunca se había detectado en meteoritos o cometas hasta ahora. Sus hallazgos han sido publicados en la revista Science hoy día 8 de abril.

El material genético de todos los organismos vivos de la Tierra, así como de los virus, se comone de ácidos nucleicos, ADN y ARN. El ARN, que se considera como el más primitivo, habría sido una de las primeras moléculas características de la vida en aparecer en nuestro planeta. Durante años los científicos se han preguntado sobre el origen de estos compuestos biológicos. Algunas teorías afirman que la Tierra fue sembrada por cometas o asteroides que contenían los elementos básicos para formar dichas moléculas. Y, de hecho, varios aminoácidos (los componentes de las proteínas) y bases nitrogenadas (que componen los ácidos nucléicos) ya se han encontrado en meteoritos y en cometas artificiales producidos en laboratorio.

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Sin embargo, la ribosa, el otro componente del ARN, nunca había sido detectada en material extraterrestre ni creada en laboratorio bajo condiciones astrofísicas. Ahora, mediante la simulación de los hielos interestelares que componen los cometas, los científicos franceses han tenido éxito y han conseguido hallar ribosa, dando un paso clave en la comprensión del origen del ARN y de la vida.

Para crear el cometa artificial colocaron una mezcla de agua, metanol y amoníaco en una cámara de vacío a 200 grados bajo cero, y simularon la formación de granos de polvo recubiertos de hielo, la materia prima de los cometas. Este material se irradió con rayos ultravioleta, del mismo modo que ocurre en las nubes moleculares donde se forman estos granos. Luego la muestra se calentó a tenperatura ambiente, igual que ocurre cuando los cometas se acercan al Sol.

En el análisis posterior se detectaron varios azúcares, incluida la ribosa. Su diversidad y abundancia relativa sugiere que se formaron a partir del formaldehido, una molécula que se encuentra en el espacio y en los cometas, y que se forma en grandes cantidades a partir de metanol y agua.

Ahora falta confirmar la existencia de la ribosa en los cometas reales, pero el descubrimiento completa la lista de los componentes moleculares de la vida que se pueden formar en el hielo interestelar. Y por tanto apoya la teoría de que los cometas son la fuente de las moléculas orgánicas que hicieron posible la vida en la Tierra, y tal vez en otros lugares del Universo.