La causa de la misteriosa nube que cubrió Europa en el año 536 provocando la Pequeña Edad del Hielo

Un equipo internacional de científicos dirigido por Mateo Toohey, del Centro Helmhotz para la Investigación Oceanográfica GEOMAR de Kiel y Kristin Krüger, de la Universidad de Oslo, estudió el singular fenómeno de la misteriosa nube que cubrió el Mediterráneo y buena parte de Europa durante los años 536 y 537, y que los cronistas de la época reseñaron. Como el historiador bizantino Procopio de Cesarea, que escribio:

Durante este año tuvo lugar el signo más temible. Porque el Sol daba su luz sin brillo, como la Luna, durante este año entero, y se parecía completamente al Sol eclipsado, porque sus rayos no eran claros tal como acostumbra. Y desde el momento en que eso sucedió, los hombres no estuvieron libres ni de la guerra ni de la peste ni de ninguna cosa que no llevara a la muerte. Y sucedió en el momento en que Justiniano estaba en el décimo año de su reinado.

El estudio fue publicado en la revista Climatic Change, y rastrea el origen de la nube a un doble evento volcánico, cuyo impacto en el hemisferio norte habría sido el más fuerte de los últimos 1200 años. Una sola de las erupciones habría provocado un significativo enfriamiento de la superficie terrestre, pero la combinación de las dos, tan cercanas en el tiempo, causó la que es probablemente la década más fría de los pasados 2000 años, en lo que se conoce popularmente como la Pequeña Edad de Hielo de la Antigüedad.

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Para analizar el impacto de las erupciones, cuya localización exacta todavía se desconoce, los científicos utilizaron datos de los núcleos de hielo de Groenlandia y la Antártida combinados con modernas descripciones de la regulación solar. Los anillos de los árboles también aportaron testimonios de pobres condiciones de crecimiento en esa época. De ese modo estimaron la magnitud de las erupciones y su ubicación aproximada. A continuación simularon la propagación y los efectos de las nubes de aerosoles resultantes de la inyección de sulfuros volcánicos a la atmósfera. El resultado fue que la radiación solar se redujo fuertemente durante varios años, causando una disminución de la temperatura media atmosférica de hasta 2 grados centígrados.

Asimismo creen que existe una relación entre la misteriosa nube de 536 y la transición de la Antigüedad a la Edad Media. Del mismo modo que erupciones volcánicas más recientes tuvieron un gran impacto en la sociedad. Por ejemplo, en 1815 el volcán Tambora de Indonesia arrojó tanta ceniza y azufre a la atmósfera que el año siguiente es conocido como el año sin verano.

El lugar donde mayor impacto habría tenido el doble evento volcánico en la agricultura sería Escandinavia, con extremas condiciones de frío tras las erupciones. Esto explicaría la evidencia arqueológica de una crisis social a gran escala durante el siglo VI en el extremo norte de Europa.

Aunque los volcanes responsables del doble evento todavía no han sido identificados, ya se barajan candidatos, principalmente en América Central, Indonesia y América del Norte.