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El manuscrito perdido de Lovecraft, un estudio encargado por Harry Houdini


Un manuscrito de H.P. Lovecraft que se consideraba perdido apareció en 2016 entre la colección de una tienda de magia. El cáncer de la superstición (The Cancer of Superstition) solo era conocido hasta entonces en forma de esbozo y por su primer capítulo, un estudio sobre la superstición a través de la historia que fue encargado en 1926 por Harry Houdini. La muerte del famoso escapista ese mismo año detuvo el proyecto, ya que su esposa no quiso seguir adelante con el encargo.

Son 31 páginas escritas a máquina que se descubrieron en una colección de documentos pertenecientes a Beatrice, la viuda de Houdini, y a su manager Edward Saint. Estos documentos, recuperados en 1943, nunca habían sido catalogados ni estudiados, según afirman representantes de Potter & Potter, la casa de subastas de Chicago que los sacó a la venta en abril de 2016.

El Cáncer de la Superstición incluye tres secciones dedicadas a su génesis, expansión y una última titulada La Falacia de la superstición. En él se exploran todos los aspectos, desde el culto a los muertos hasta los hombres lobo, pasando por el canibalismo, y afirmando que la superstición es una inclinación innata que persiste solo a través de la indolencia mental de los que rechazan la ciencia moderna. También afirma que todos somos paganos en el fondo de nuestro corazón.

Según S.T. Joshi, estudioso de la obra de Lovecraft, aunque el esquema general pertenece a este los capítulos fueron escritos en realidad por C. M. Eddy, con correcciones y añadidos de Lovecraft. El primer capítulo se conocía porque apareció en el libro de 1966 The Dark Brotherhood and Other Pieces.

El manuscrito se suma al debate sobre el legado de ambos personajes, Lovecraft y Houdini, quienes gustaban de jugar con la curiosidad del público en temas como el espiritismo, lo real y lo irreal, pero al mismo tiempo mantenían una campaña contra la superstición, entendida como una reliquia de la ignorancia prehistórica común de los seres humanos.

La subasta se abrió en unos 13.000 dólares.