El primer caso de pagofagia de la historia: el emperador bizantino Teófilo

La pagofagia es una enfermedad que hace que quien la padece coma exclusivamente hielo, nieve y bebidas heladas. Aunque no está muy claro que la provoca, en realidad hay múltiples causas posibles, se la considera una de las variantes de la Pica, un trastorno alimentario que consiste en el deseo irresistible de comer sustancias no nutritivas. Estas van desde la tiza, la tierra y el papel hasta el pegamento, la ceniza o la nieve.

No se trata de una enfermedad exclusiva de los humanos, ya que también se manifiesta en animales como caballos y perros. El fenómeno más estudiado se da entre los monos. Parece que tanto entre estos como entre los humanos lo más habitual es consumir tierra. Dependiendo del tipo de sustancia ingerida la enfermedad toma un nombre diferente. Por ejemplo la tricofagía consiste en la ingestión de cabellos o lana. En el caso que nos ocupa, como ya hemos adelantado, la pagofagia consiste en la ingesta de hielo.

Teófilo, representado en su trono a la derecha
Teófilo, representado en su trono a la derecha

Esta fue precisamente la enfermedad que sufría el emperador bizantino Teófilo, que constituye el primer caso documentado y conocido de la historia.

Teófilo, que vivió entre el 813 y el 842 dC, murió de disentería. Reinó desde el 829 y fue el segundo monarca de la dinastía frigia.

Ahora un estudio publicado en Acta Medico-Historica Adriatica señala que la causa de su muerte podría estar conectada con su pagofagia, que habría sido una forma de aliviar la inflamación gastrointestinal. Sin embargo hoy se sabe que la pagofagia puede ir asociada también a algún tipo de anemia. Para ello se basan en los textos de historiadores bizantinos de la época, que describen con detalle la dolencia del emperador. Según éstos, Teófilo habría desarrollado un deseo patológico por el consumo de agua helada y nieve.

Aunque ya Hipócrates había documentado casos de Pica anteriormente, no recogió ninguno específico sobre pagofagia, por lo cual la primera persona conocida en sufrir esta enfermedad en el mundo es el emperador Teófilo.