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Las 10 mejores rutas del mundo para hacer en moto


En cierta forma, las motos son las herederas de los caballos, y los aficionados a ese particular mundo motorizado cabalgan sobre sus máquinas igual que lo hacían sus antecesores sobre los equinos. En el apartado turístico, viajar en moto es lo más parecido que se puede encontrar a hacerlo en caballo (salvo si se hace directamente con un animal) y por eso hay determinadas rutas que son especialmente propicias para ello.

Los documentales televisivos Long way round y Long way down, presentados en 2007 por los actores Ewan NcGregor y Charley Boorman ayudaron a poner en el tapete esta experiencia y desde entonces se ha detectado un incremento en las ventas de motocicletas: un 14,2% según los registros de una docena de grandes marcas, impulsadas también por la venta online de accesorios y equipamiento para motoristas. El caso es que los motociclistas tienen cientos de itinerarios en todo el mundo, pero hay algunos que ofrecen un atractivo singular e incluso con la posibilidad de alquilar la moto en ellos. A continuación dejamos los diez más destacados por la CNN, bien para una jornada, bien para una aventura más larga, que se pueden realizar en cualquier momento del año, siempre que se cuente con una buena protección como las cazadoras de moto para el invierno.

1. Ceuta-Marrakech (Marruecos)

2.570 kilómetros. Después de desembarcar del ferry que atraca en Ceuta se inicia una viaje por el vecino -pero exótico- reino aluita, atravesando las montañas del Rif y el Atlas (estas últimas cubiertas de nieve en invierno) para luego pasar a Fez y Erfoud y disponerse a entrar en el desierto del Sahara. Se irán viendo maravillas como las gargantas del Todra y el Dades, el oasis de Ouarzazate, la ciudad imperial de Marrakech, las playas de Agadir, el encanto de Casablanca, el misterio de Tánger… Y zocos, kasbahs, yacimientos fósiles, minaretes…

2. Pirineos (España y Francia)

2.410 kilómetros. Un paisaje espectacular que suelen hacer también los aficionados a la bicicleta. Desde Bilbao se gira hacia el este por la N-260, se pasan la Seu d’Urgell y Andorra para entrar en Bourg-Madame y luego Ripoll. En Figueras se puede parar a ver el Museo Dalí antes de pasar a Francia para ver el Mediterráneo. Desde Perpiñán, se atraviesan montañas como el Col d’Aspin de vuelta hacia la meta de Biarritz

3. The Great Ocean Road (Australia)

290 kilómetros. ésta es una de esas rutas de un solo día que comentábamos antes. Es un paseo desde Melbourne a Petersborough a través de un bosque lluvioso del litoral australiano, bordeando sensacionales playas de surf a lo largo de la llamada Costa de los Naufragios, conocida por los grandes pináculos de piedra caliza que atraviesen el mar como los dedos de bruja.

4. California y la Ruta del Oeste (EEUU)

Ruta 66 / foto Shutterstock

5.630 kilómetros. Entre Los ángeles y San Francisco hay un tramo correspondiente a la célebre Ruta 66 que enlaza ambas ciudades y permite la visita a unos cuantos parques nacionales que están entre los más emblemáticos del país. Entre ellos, Monument Valley y el Gran Cañón, así como el conjunto que forman Bridges, Bryce y Zion. Después, se pasan el desierto de Mojave, el Valle de la Muerte, la Sierra Nevada y Lee Vining para desembocar en el majestuoso Yosemite. Una itinerario clásico para moteros.

5. Circuito Ciudad de El Cabo (Sudáfrica)

1.690 kilómetros. Con carreteras fantásticas, paisajes increíbles y un clima excelente, Sudáfrica es perfecta para una o dos semanas de vacaciones. Se parte de Ciudad de El Cabo y se sigue la costa hacia el este; luego, el camino tuerce hacia el norte sobre el Olifantskip Pass del Parque Nacional Addo, buena oportunidad para el aficionado a la fotografía. Una serie de curvas acusadas caracterizan el paso entre el Gran Karoo y Oudtshoorn por la Ruta 62, zona vinícola que permitirá catar los caldos locales, antes de recalar de nuevo en el punto de partida.

6. Pacific Coast Hightway (EEUU)

320 kilómetros. Otra ruta breve pero inevitable en un top ten. desde St. Louis Obispo la civilización desaparece rápidamente mientras la moto se marca un emocionante baile con la carretera, dejando atrás playas, bosques de secuoyas, acantilados pronunciados y las olas rompiendo en Big Sur. También habrá ocasión de ver el pueblo pesquero de Monterrey, la capital del surf de Santa Cruz, y la ciudad que es conocida por un puente: San Francisco y su Golden Gate.

7. Norte de Yorkshire(Inglaterra)

440 kilómetros. Una jornada de moto por el norte de Yorkshire, entre Kendall y Whitby, atravesando una A-684 con rectas, curvas, paisajes silvestres pequeñas ciudades con encantadores mercados. Incluye el Yorkshire Dales National Park al pasar entre Aysgarth y Leyburn. Entonces hay que girar hacia el sur hacia Ripon y Thirsk, pasar los páramos tapizados con brezo y alcanzar la localidad pesquera de Whitby para degustar el típico fish and chips remojado en una pinta de cerveza.

8. Fjorland (Noruega)

450 kilómetros. Ruta entre Bergen y Andalsnes, tierra vikinga que también atrae a ciclistas porque la carretera discurre en zig zag asomada a impresionantes fiordos. En Gudvangern hay que tomar un ferry que atraviesa Naerlandsford, el fiordo más largo y profundo del mundo. Pasando Belstrand habrá que subir a Gaularfjell, Moskog, Stryn y Eidsdal, para después volver a coger otro ferry y luego circular por la carretera Trollstigen y rendir viaje en Andalsness.

9. Estambul-Anatolia (Turquía)

Turquía-Anatolia

2.980 kilómetros. La capital turística de Turquía es un buen punto de partida para este exótico circuito que permite descubrir curiosidades como las casas trogloditas de Capadocia, la belleza del Mar Negro o las montañas de Tauro. Para ello es necesario tomar el ferry que cruza el Mar de Mármara y llega a Bursa. Desde ahí van pasando Safranbolu, los paisajes volcánicos capadocios con iglesias cristianas, la ciudad egea de Konya y la grecorromana de Éfeso, con sus ruinas clásicas.

10. Ruta del Che (Cuba)

2.000 kilómetros. Seguir los pasos del Che Guevara por una carretera insular de un país comunista con un clima inmejorable es una experiencia que produce una sensación muy especial. Sobre todo si, por el camino, el motorista se va cruzando con coches americanos clásicos y chirriantes carretas tiradas por animales que le devuelven a los años cincuenta del pasado siglo. Se sale de La Habana con dirección a Baracoa; habrá tiempo de ir probando el ron, los puros e incluso probar a practicar un poco de salsa.

Vía:CNN