El descubrimiento del que todos hablan: algo muy extraño está orbitando una lejana estrella

Cygnus desde Tailandia / Shutterstock

En los últimos días, en las últimas horas, todos los medios se están haciendo eco del descubrimiento: entre las constelaciones de Cygnus y Lyra hay una estrella realmente extraña. Se llama KIC 8462852 y el Telescopio Espacial Kepler lleva observándola varios años.

Lo raro es que en su órbita hay algo, un montón de objetos de diferentes tamaños en formación cerrada. Si la estrella fuera joven se podría pensar que es un disco protoplanetario. Pero no lo es. No se ha detectado la presencia de polvo emitiendo luz infrarroja, como sería de esperar si la estrella fuera joven. Los científicos no saben todavía lo que es.

Tabetha Boyajian acaba de publicar un artículo describiendo la extraña estrella y explorando varios escenarios y explicaciones posibles.

La principal teoría que se baraja es que sean los restos de una familia de cometas que pasaba cerca de la estrella y fueron desgajados en trozos por la masiva gravedad del astro. Si así fuera, la coincidencia de que ello ocurriera en el preciso momento en que tenemos la tecnología para observarlo, sería extraordinaria.

Pero desde el Instituto SETI han propuesto que puede ser algo completamente diferente. ¿De qué seria indicativo encontrarse un planeta o una estrella orbitado por un montón de cosas? Pues eso, de vida inteligente que hubiera colocado esos objetos en órbita, igual que nuestros satélites y demás cacharros que orbitan la Tierra.

Jason Wright, astrónomo de la Universidad Estatal de Pensilvania, piensa que puede tratarse de un enjambre de megaestructuras cuyo objetivo es obtener energía de la estrella.

Boyajían está ya trabajando con Wright y con Andrew Siemion, Director del Centro de Investigación SETI en la Universidad de California Berkeley. Van a proponer que se vigile la estrella en busca de ondas de radio en las frecuencias asociadas a la actividad tecnológica. Si se detecta una cantidad considerable de ondas, utilizarán el Very Large Array de Nuevo México para determinar su origen.

Si todo va bien en enero de 2016 se llevará a cabo la primera observación. Y a esperar.