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Arquitectura

Don Pauly, el tipo que fabrica las casitas de los cuentos


(…) Fue y se compró un gato tuerto y jorobado
que cazó al ratón torcido, encorvado.
Y ahora habitan juntos la casa soñada,
su linda casita torcida, curvada.

Son las estrofas finales del popular Cuento torcido, del que la casa de la foto muy bien podría ser una ilustración… de no ser porque no se encuentra en el mundo de Nunca Jamás sino que existe realmente: está, cómo no, en Estados Unidos. De hecho, no se trata de una construcción única porque su autor las fabrica y luego comercializa para usar como vivienda, cobertizo, granero, sauna, etc.

Hablamos de Dan Pauly, un carpintero que desciende de una familia suiza de artesanos de la madera, pues su bisabuelo emigró al nuevo mundo en el siglo XIX creando cuatro generaciones de descendientes dedicados a esa misma profesión a lo largo de doscientos años. Toda una tradición familiar que con el paso del tiempo ha adquirido una dimensión nueva y peculiar.

Aunque algunas obras de sus ancestros aún se mantienen en pie, el toque especial de Don es que utiliza siempre madera reciclada. En su taller de Minnesota va dando forma a estas singulares cabañas de agudísimo tejado a dos aguas y característica chimenea retorcida que arrojan una imagen lúdica, graciosa, fantástica, digna de película de Tim Burton.

«A medida que descubro un antiguo granero o cobertizo -explica el imaginativo carpintero en su web oficial The Rustic Way- me doy cuenta de que podría tratarse de la misma madera que mi bisabuelo utilizaba hace más de cien años (…) Hasta que uno ha desmantelado un antiguo granero no se puede imaginar el arduo esfuerzo que emplearon los artesanos del Viejo Mundo para erigirlo. Cada uno era una obra de arte».

Pauly insiste en el tipo de madera que utiliza como una seña de identidad más: busca la de la zona del Medio Oeste, donde hay una importante actividad de recuperación maderera. La madera recuperada, que Pauly aprecia por tener una pátina y un gran más ricos y atractivos que la actual, se somete a un proceso de restauración que se procura que sea lo menos agresivo posible y permita la conservación de su estado natural por mucho más tiempo.

Así, el resultado final presenta las mismas diferencias respecto a cabañas hechas con madera nueva que las que veríamos entre una encimera de aglomerado y otra de mármol, por ejemplo. Máxime si se tiene en cuenta que este artesano sabe dar con el punto exacto para conferir al material el nivel adecuado de lijado, la capa justa de barniz y el brillo idóneo. «Esta madera– dice- refleja nuestro patrimonio natural».

Vía: Twisted Swifter
Más información: The Rustic Way