Científicos trabajan en la creación de una píldora que sustituya al ejercicio físico

Píldoras / Foto Shutterstock

¿Una píldora que produzca en nuestro cuerpo los mismos efectos que haber realizado ejercicio físico? Parece algo de ciencia ficción pero es en lo que están trabajando un grupo de investigadores de la Universidad de Sidney (Australia) dirigidos por el doctor Nolan J. Hoffman.

Los primeros resultados de este proyecto se han publicado en el número de la revista Cell Metabolism publicado el 2 de octubre por un grupo dirigido por este científico, que es investigador asociado en la Facultad de Biociencia Molecular de la institución.

En el artículo se plantea que en el laboratorio el equipo de trabajo ha creado un modelo de las reacciones moleculares que se activan al realizar ejercicio físico. Según Hoffman, el ejercicio físico causa unos 1.000 cambios moleculares en los músculos esqueléticos. Por ello su objetivo es identificar los principales cambios que surgen de este ejercicio y después replicarlos a través de drogas sintéticas. Él lo explica:

Hemos creado un plan de ejercicios que sienta las bases para futuros tratamientos y nuestro deadline es llegar a imitar los efectos del ejercicio en el cuerpo humano. Desde hace mucho tiempo se pensó que había muchas señales provocadas por el ejercicio, pero fuimos los primeros en crear este mapa y ahora conocemos su complejidad.

Este equipo de la institución australiana y la Universidad de Copenhague trabajaron codo con codo en el estudio utilizando la espectrometría de masas para estudiar los cambios en las proteínas de los músculos esqueléticos después del ejercicio.

En un primer estadio de la investigación, que les ha llevado unos 3 años, han podido llegar a la conclusión que para crear este fármaco tendrán que identificar los cambios biológicos más importantes que provocarían su ingesta. Reconocen que están muy lejos de lograr emular esos 1.000 cambios moleculares con una sola píldora y plantean un horizonte de al menos unos 10 años para ello.

Este medicamento sustitutivo del ejercicio físico podría además tener un beneficio considerable tanto para ancianos como para personas obesas, que padecen diabetes tipo 2 o enfermedades cardiovasculares. Si consiguen al finar sintetizarlo y probarlo con éxito en humanos estaremos ante uno de los grandes avances de la medicina en los últimos años.

Los que no estarán tan conformes con este logro serán los responsable gimnasios, centros deportivos o de alto rendimiento y sí los que se dejan literalmente la piel todos los días haciendo abdominales, corriendo en la cinta, levantando pesas o haciendo bicicleta.

Vía: Quartz