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Así serán las ciudades flotantes del futuro


La idea de ciudad flotante ha cautivado siempre la imaginación del Hombre y se ha plasmado a menudo en el arte -literatura, pintura, cine-, desde aquella fantástica isla que se mantenía suspendida en el aire en la novela de Jonathan Swift Los viajes de Gulliver al reducto artificial y postrero que parecía quedarle a la Humanidad en la Tierra inundada de Waterworld, el film protagonizado por Kevin Costner, pasando por el inevitable cuento homónimo de Julio Verne que metaforiza una urbe sobre el agua en la imponente presencia del Great Eastern, el barco más grande construido hasta entonces.

El caso es que ante el imparable crecimiento demográfico de nuestra especie no parece descabellado pensar que, con el tiempo, irá limitándose el espacio disponible para habitar, algo que queda patente en las aglomeraciones urbanas que ya existen en algunos sitios, especialmente de Extremo Oriente. Por eso ha empezado a proponerse la utilización de la mayor superficie disponible que hay en nuestro planeta que, pese a llamarse Tierra, está compuesto mayoritariamente por océanos y mares.

Así, The Seasteading Institute y DeltaSync convocaron la pasada primavera el Floating City Project, un concurso de ideas de diseño arquitectónico para ciudades flotantes sostenibles y plausibles a corto plazo, con el año 2020 como fecha de referencia. De esta forma se pasará a colonizar un territorio cercano pero ignorado hasta ahora para esos fines. Claro que un importante acicate para ello es la cruda realidad: a los problemas de superpoblación se une el previsible aumento del nivel de las aguas -por la fusión de los casquetes polares que trae el calentamiento global- y su negativo efecto en los litorales.

El primer puesto fue para Artisanopolis, del equipo Roark 3D formado por Gabriel Scheare, Luke & Lourdes Crowley y Patrick White. Se basa en plataformas remolcables, similares a las que hay en el puerto inglés de Brighton, y dotadas de cúpulas tipo invernadero que protegen los cultivos del agua en los días de mal tiempo, mientras un dique circular rodea el perímetro para hacer lo propio con toda la ciudad.

La segunda plaza fue para Storm Makes Sense of Shelter, de Simon Nummy, que buscaba no desconectar los conceptos de agua y tierra a través de abundantes vegetación. También adopta la modularidad como sistema y la sostenibilidad para la gestión. Y el tercer puesto lo ocupó Prismatic Module Island, firmado por Matías Pérez. No obstante, todos los proyectos presentados resultan fascinantes y parecen sacados de una película de ciencia ficción.

Más información: The Seasteading Institute