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Pasarelas móviles para el suelo del Metro de Londres


El primer Metro fue el de de Londres. Con la luz verde del Parlamento a una idea que había propuesto Charles Pearson, en 1860 empezaron los trabajos que permitieron abrir la primera línea tres años después; medía seis kilómetros de longitud y abrió una nueva etapa para el transporte urbano en todo el mundo. Ahora, más de siglo y medio después, la capital británica podría volver a revolucionar el concepto de ferrocarril metropolitano.

La firma de arquitectura y diseño NBBJ ha propuesto un plan rompedor e inaudito por el cual la línea Circle, una de las más usadas al enlazar de forma circular los distintos puntos del centro de Londres, sería equipada con pasarelas móviles similares a las que hay en las terminales de los grandes aeropuertos para acelerar el traslado de sus usuarios. Así, el flujo de pasajeros sería más rápido y descongestionaría las instalaciones.

El proyecto supone dotar los pasillos de la línea Circle de tres carriles, cada uno de diferente velocidad identificable mediante colores: el amarillo sería lento (menos de cinco kilómetros por hora), el naranja se consideraría medio (diecinueve kilómetros por hora) y el rojo rápido (veinticuatro kilómetros por hora), aunque esa velocidad no sería igual cuando se pasase por las estaciones (lógicamente disminuiría) que por los pasillos de conexión. Asimismo, los ramales de incorporación serían lentos para facilitar el cambio de unos a otros.

Todo ello obedece a una propuesta para acortar los tiempos de viaje, mejorar el confort e incrementar la capacidad del Metro de Londres, enmarcado en un concurso de ideas, impulsado por el think tank New London Arquitecture, que mejoren el nivel de vida en la capital. Christian Coop, director de diseño de NBBJ, explicó al respecto que su proyecto se basaba en un concepto de ciudad-carretera que podría reducir la media de viaje interurbano de Circle a unos cincuenta y seis minutos para todo el trayecto y triplicar la capacidad.

Igualmente, la triple pasarela permitiría mover unas cincuenta y cinco mil personas simultáneamente, lo que no está mal para un recorrido de más de veintisiete kilómetros. Hay que tener en cuenta que esa línea transporta ciento catorce millones de pasajeros al año, lo que hace ya tiempo que provoca retrasos considerables. No obstante, de momento sólo se trata de un proyecto teórico.

Vía: Evening Standard
Más información: NBBJ