La sede del museo en Moscú

Los videojuegos de la Unión Soviética

La sede del museo en Moscú

No se si a muchos les pasa lo mismo que a mi. Desde pequeño, allá por los años 70, la impresión que me llegaba de la Unión Soviética a través de periódicos, la televisión y las películas americanas, era que aquello debía ser aburridísimo. Para empezar eran los malos, así que muy divertidos no podían ser. Luego estaba todo el día nevando y hacía mucho, muchísimo frio. Y para terminar no tenían libertad, que por aquel entonces era una cosa que estaba de moda y que los rusos no entendían.

Así que ahí estaba yo, más o menos con 8 añitos, intentando comprender como sería la vida de un niño allá por Rusia. Supongo que como era imposible hacerse a la idea con datos tan poco concretos como los que tenía disponibles, optaba por compadecerlos. Porque para eso no se necesitan datos, solo imaginación.

Evidentemente las cosas no eran exactamente como nos las contaban, nunca lo son. Una prueba de ello la tenemos en el Museo de Máquinas Recreativas Soviéticas, con sedes en San Petersburgo y Moscú. Un lugar en el que se recogen maquinitas de videojuegos de los años 80.

Si no estuviera situado donde está, ni tuviera ese nombre, el museo y su contenido podrían pasar perfectamente por occidentales, porque lo cierto es que no parece haber mucha diferencia entre estos videojuegos soviéticos y los que pudimos disfrutar aquí por aquellos años. Vale que en su mayoría son copias adaptadas a la situación política y previamente aprobadas por el politburó, pero con todo ya es toda una sorpresa que existieran. Y si existían, alguien tenía que utilizarlos.

Cerca de 60 maquinitas forman la colección, algunas de ellas modelos únicos, los últimos que existen.

museo videojuegos sovieticos

Todo empezó con la Exhibición Nacional Estadounidense que se desarrolló el verano de 1959 en Moscú. Patrocinada por el gobierno de los Estados Unidos y concebida para rebajar las tensiones de la Guerra Fría, llevó hasta la capital soviética televisores en color, electrodomésticos y un montón de cosas más, entre las que se encontraban los videojuegos.

Estos videojuegos soviéticos eran producidos en fábricas militares de componentes electrónicos para armamento, posiblemente los únicos lugares donde existía la tecnología necesaria para ello. Por ello, los manuales de los juegos estaban considerados documentos clasificados y no ha quedado ninguno.

Debido a la escasez de materiales ligeros su peso era más de cinco veces el de sus homólogos occidentales, al mismo tiempo que mucho más costosos de producir. Por lo cual eran bastante escasos. Tampoco tenían cabida temas de fantasía, tesoros, princesas, criaturas inventadas. Ni el pac-man ni similares. Todos debían ser realistas y promover el trabajo y el modo de vida comunista.

Tampoco debían fomentar la competitividad, no había records ni emociones fuertes, ni podías poner tus iniciales al terminar la partida. ¿Significa eso que eran aburridos? No lo sé, probablemente.

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Toda la colección puede verse online en la web del museo, donde además nos introducen al contenido en diferentes idiomas, entre ellos el español:

Hay momentos dónde uno quiere volver durante un rato a la infancia. Había tantas cosas interesantes que no podemos evitar recordar felizmente en éstos días. A nuestra infancia soviética pertenecen los dibujos animados de Souzmultfilm, el Osito Olímpico, Planetario, lotería Sportloto, fútbol en el patio y muchas cosas más. Los veranos disfrutamos de los campamentos de pioneros en el Mar Negro, sonidos valientes de trompeta, marchas y canciones junto a la hoguera. Eran agradables los paseos con la familia y amigos por el Parque de Cultura, con bebida espumosa, helado y algodón de azúcar; y más — las Máquinas Recreativas

A algunos de ellos también se puede jugar online, como el Morskoi Boi, un juego de submarinos y torpedos.