El Camino del Cid, rutas alternativas para peregrinos de la Historia

Como decía en un post anterior, las rutas históricas han llegado al mundo del turismo para quedarse. Lo sorprendente es que se haya tardado tanto en ver su potencial pero parece que, de un tiempo a esta parte y ayudada por algún éxito televisivo, la idea de explotar la trayectoria de personajes famosos empieza a generalizarse. Hay ya un buen puñado de ejemplos, así que no podía faltar uno de los grandes héroes de nuestro pasado, el Cid Campeador.

Quien quiera seguir los pasos de Rodrigo Díaz de Vivar dispone de varias rutas concebidas a partir de las andanzas narradas en el Cantar de mío Cid, una de las cumbres tempranas de la literatura española. Dichos itinerarios se suceden a lo largo y ancho de cuatro comunidades autónomas españolas que en su día recorrió el personaje (Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón y la Comunidad Valenciana), pasando por ocho de sus provincias (Burgos, Soria, Guadalajara, Zaragoza, Teruel, Castellón, Valencia y Alicante).

Quizá no se haga el camino a caballo como él, pero sí existe la posibilidad de optar entre el coche, la bicicleta o incluso a pie, siendo unos tramos de carretera y otros de sendero. Son itinerarios de varios kilómetros, entre cincuenta a trescientos de media, a través de regiones diversas, con paisajes distintos pero impactantes, y conociendo lugares destacados desde el punto de vista cultural y artístico. En cualquier caso, alejados de la masificación turística; casi como si uno formara parte de la hueste del Campeador en aquellos tiempos de demografía escasa. Ya saben, polvo, sudor y hierro.

Camino del Cid

Ese conjunto de rutas se aglutinan bajo el nombre común de Camino del Cid y es conveniente subrayar que la inspiración es el cantar de gesta más que la Historia, dada la frecuente falta de concreción de ésta en cuanto a lugares donde está probada con seguridad la presencia de Rodrigo Díaz de Vivar. Eso sin contar que, incorporando todos los sitios probables, la lista terminaría siendo inacabable. De hecho, el Camino del Cid ya reseña 365 poblaciones repartidas por los territorios antes mencionados y un recorrido total de 1.929 kilómetros.

Aclaremos que tampoco es un itinerario lineal, dado que el Cid anduvo y desanduvo por esas zonas varias veces a lo largo de su vida. De ahí que, una vez más, haya que insistir en la referencia literaria como la principal, complementada con la histórica y la patrimonial. De esa manera, la estructura del Camino empieza por el Destierro, con la salida del personaje de Vivar para abandonar Castilla; sigue por las llamadas Tierras de Frontera, que cristianos y musulmanes se disputaban; luego viene Las Tres Taifas (Toledo, Zaragoza y Albarracín), que Rodrigo recorrió ya con un ejército importante; y finaliza en La Conquista de Valencia, donde murió y dio su última batalla.

Por el medio hay una serie de anillos temáticos, circuitos circulares con identidad propia como los del Maestrazgo o Montalbán, entre otros, más tres ramales lineales en Guadalajara, Castellón y Olocau. La lista de todas las localidades a visitar es la siguiente: Vivar del Cid, Burgos, Monasterio de San Pedro de Cardeña, Covarrubias, Santo Domingo de Silos, El Burgo de Osma, Atienza, Robledo de Corpes, Castejón de Henares, Anguita, Medinaceli, Ariza, Alhama de Aragón, Ateca, Daroca, Molina de Aragón, Albarracín, Cella, Teruel, Jérica, Sagunto, Valencia, Játiva y Orihuela.

Al igual que pasa con la Ruta Jacobea, el Camino del Cid entrega un salvoconducto que demuestra el paso del viajero por cada sitio. Tiene el aspecto de un documento medieval y se obtienen en las oficinas de turismo, haciendo falta cinco sellos por provincia (cuatro en Soria y Castellón).

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