La extraña paloma arquitectónica indonesia

Indonesia no es un destino muy frecuente para turistas españoles, con la excepción quizá de Bali, el principal punto de atracción. Por eso existe cierto desconocimiento sobre el país. Pues bien, estos días ha sido noticia el «descubrimiento» de un extraño edificio en plena selva, llamativo por su peculiar forma y el estado de abandono que presenta.

No se trata de un antiguo templo sino de una estructura arquitectónica en forma de… ¡gallina! Parece un chiste ¿no? Se lo llama popularmente Gereja Ayam, que significa algo así como iglesia del pollo, aunque no está comprobado que se trate realmente de un lugar religioso. Al menos no si se entiende por tal el que esté dedicado al culto activo, aunque sí que guarda cierta relación con la fe. Muy curiosa, por cierto.

Extraña paloma arquitectonica indonesia

Y es que Daniel Alamsjah, el arquitecto que lo diseñó y construyó, asegura que sintió una especie de llamada divina animándole a ello. Alamsjah es cristiano y se puso manos a la obra. Corría el año 1989 y, caminando por la selva de Magelang, encontró un claro que le pareció idóneo para su proyecto. Compró tres mil metros cuadrados de terreno que le costaron dos millones de rupias (aproximadamente un centenar de euros) y empezó a trabajar.

El objetivo era hacer un centro de oración que sirviera también de albergue para niños discapacitados, drogadictos, personas desequilibradas y juventud con problemas en general, para lo cual habilitó quince habitaciones. El aspecto exterior del complejo obedece también a esa labor cristiana; sólo que no se trata de una gallina, como creen todos, sino de una paloma, ave mucho más relacionada con esa religión como símbolo del Espíritu Santo. Vale, es verdad que tiene un indudable aspecto gallináceo.

Extraña paloma arquitectonica indonesia 1

En cualquier caso, hacia el año 2000 el sueño se frustró por falta de fondos y el edificio quedó a medio hacer, abandonado y devorado por la exuberante vegetación indonesia. Podía haber sido un triste final para aquel extraño sueño que parece sacado de una película de Werner Herzog. Pero lo gracioso es que las ruinas siempre han sido sitios muy dados a originar leyendas y el singular templo avícola no fue una excepción.

Así, mucha gente de los alrededores acude allí a visitarlo atraída por historias de espíritus o en busca de un decorado original para su boda. Como el ayuntamiento local cobra por ello, la paloma arquitectónica se ha convertido en una fuente de ingresos extra. Quién sabe, igual el consistorio termina restaurándolo y rematando lo que falta, y empiezan a llegar turistas extranjeros también. El sueño de Alamsjah se haría realidad de forma insospechada.

Vía: Daily Mail