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El Caballo Blanco de Uffington y los geoglifos británicos


Todo el mundo conoce o ha oido hablar de las Líneas de Nazca, antiguos geoglifos que se hallan en Perú. Son cientos de enormes figuras trazadas por la antigua cultura del mismo nombre sobre el suelo, y que solo pueden ser contemplados en su totalidad desde el aire.

Pero quizá lo que muchos no saben es que en Europa también hay algo parecido. Concretamente en el Reino Unido existen lo que se llama figuras de colina. No son muy numerosas pero sí antiguas, una de ellas de época prehistórica y el resto de las que sobreviven de hace unos pocos siglos. Y al igual que ocurre con las Líneas de Nazca, no se sabe demasiado de ellas. Ni quien las hizo ni lo que significan.

En este caso su elaboración es a base de zanjas sobre laderas cubiertas de hierba, de modo que el sustrato rocoso quede a la vista dando forma a la figura. Y están pensadas para ser vistas desde la distancia y no desde una posición perpendicular.

Se han hallado multitud de estas figuras de colina. Por ejemplo, solo en el condado de Wiltshire hay hasta 14 caballos blancos. Pero la mayoría son de factura reciente, a partir del siglo XVII, e incluso actuales como el realizado para conmemorar la llegada del milenio hace unos años. Las más famosas y destacables son las tres siguientes:

El Caballo Blanco de Uffington

Es la más antigua de todas las figuras de colina. Las zanjas que forman las líneas de la silueta dejan a la vista el suelo de roca de tiza, lo que le da su característico color blanco, y hace que la figura sea visible con mayor intensidad. Claro que con el tiempo la tiza se va poniendo negra, y por eso hasta el siglo XIX era costumbre reconstruir el caballo todos los años añadiendo más tiza.

En 2008 incluso se tuvieron que añadir 17 toneladas para evitar su desaparición entre la maleza de la colina.

No se sabe su significado, aunque se piensa que pudo ser político ya que se han encontrado monedas de la Edad del Hierro que muestran el caballo. Tampoco se sabe si lo que representa es en realidad un caballo u otro animal. Si se trata efectivamente de un caballo, quizá esté relacionado con los cultos solares, con la fertilidad o con el fin de los tiempos, temas todos a los que se asociaban los caballos blancos en la mitología de muchos pueblos antiguos.

Se sabe con certeza que se trata de una obra prehistórica, documentada y citada ya por las fuentes medievales, que podría datar de hace unos 3000 años.

El gigante de Cerne Abbas

Se cree que su significado está relacionado con la sátira política, y que su creación data de hace menos de 400 años, ya que ninguna fuente medieval de las que mencionan la colina dice nada acerca del gigante. Está situado en las cercanías del pueblo de Cerne Abbas, en Dorset. Mide unos 55 metros de alto por 51 de ancho, y la zanja que representa sus líneas tiene 30 centímetros de ancho y más o menos la misma profundidad.

Lo que más llama la atención es la representación explícita de los organos genitales y la decoración del torso, quizá tatuajes, de la figura que porta una enorme maza.

Un estudio realizado en 1996 encontró que la figura debió llevar originalmente un manto en su mano izquierda, algo que corroboró el estudio arqueológico de 2008. Esto podría indicar que en origen representaba a un cazador, probablemente un Hércules con la piel del león de Nemea. Esto también podría indicar que su antigüedad es mayor que la reconocida hasta ahora.

También se ha sugerido que la enorme erección que presenta el gigante sería el resultado de la fusión del círculo que representaba el ombligo con el miembro, más pequeño, original.

El hombre alto de Wilmington

Está situado en una de las laderas de Windover Hill, cerca de la localidad de Wilmington. Tiene 72 metros de alto y está concebido para que parezca proporcionado cuando es visto desde el suelo.

La primera noticia del hombre de Wilmington data de 1710, cuando John Rowley realizó un dibujo de la misma. No obstante difería un poco del actual. Las líneas no estaban tan marcadas, siendo solo una pequeña sombra sobre la hierba, y la cabeza parece portar un yelmo.

Otro dibujo de 1766, esta vez por Sir William Burrell, lo muestra portando un rastrillo y una guadaña, en lugar de las actuales varas.

De hecho hasta 1874 la silueta solo era visible bajo ciertas condiciones de luz. Pero ese año un anticuario tuvo la brillante idea de colocar a lo largo de la misma ladrillos de color amarillo, que más tarde unió con cemento.

Estudios llevados a cabo por la Universidad de Reading sugieren que su origen hay que buscarlo entre los siglos XVI y XVII.