Encuentran atrapado en ámbar un antepasado prehistórico de la mantis religiosa

Encuentran atrapado en ámbar un antepasado prehistórico de la mantis religiosa

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¿Qué vemos, imaginariamente hablando, cuando echamos la vista atrás, hacia una de las eras geológicas que preceden a la actual? Pues lo más grande, como es lógico: dinosaurios. Pero es un error pensar que en el Cretácico, por ejemplo, sólo hubiera tiranosaurios, triceratops, velocirraptores o colosales herbívoros como los que mostraba la famosa película de Spielberg (cuya fauna era cretácica más que jurásica pese al título). De hecho, también se podrían contar algunas aves que empezaban a sustituir a los pterosaurios, pequeños mamíferos tipo marsupial y peces u otros animales marinos como ictiosaurios o plesosaurios.

Pero seguro que nadie se fijaría en los humildes insectos. Lo cual es un error porque, si se tiene en cuenta su número, ellos son los verdaderos amos del mundo, así lo supo ver Robert A. Heinlein en su novela Starship Troopers. Los bichos que hay y había en la tierra hace millones de años no eran tan grandes como los que mostraba la película de posterior de Paul Verhoeven, pero resultaban igual de peligrosos o más para sus víctimas.

Ni nosotros ni nuestros antepasados nos contábamos entre ellas porque el Hombre había hecho aún su aparición -es más, la faltaba bastante- y esos seres tampoco tendrían el tamaño necesario para constituir una amenaza. Sin embargo algunas especies ya tenían un aspecto bastante temible, como pasa por ejemplo con Manipulator modificaputis, cuyo nombre parece poco tranquilizante por sí solo.

Se trata de un antecesor de la conocida mantis religiosa, un insecto mantodeo también conocido como santateresa en América del Sur por la característica postura que adoptan sus patas delanteras, que asemejan juntarse para rezar. A estas alturas casi todo el mundo sabe que no es precisamente una oración lo que prepara la mantis en esa situación sino la caza, ya que dichas patas disponen de unas espinas que ensartan a las presas; necesarias, pues, ya que la mantis no es venenosa.

Bueno pues Manipulator modificaputis era su tatarabuelo y aunque dejó una amplia progenie, en nuestros días únicamente sobrevive la mantis. En cualquier caso, la noticia es que se ha encontrado un manipulator conservado en ámbar, tal cual describía Michael Crichton en Parque Jurásico. Apareció en una mina de Noije Bum, Myammar, una zona donde abundan fósiles de ese tipo y que está considerada la mejor del mundo para encontrar insectos en tales condiciones.

La ventaja que proporciona ese rincón birmano no es sólo cuantitativa sino también cualitativa, puesto que muchos de los ejemplares se hallan enteros. Algo que facilita los estudios científicos y permite reconstruir la historia de las especies y su ecosistema. Manipulator, por ejemplo, presenta un largo cuello que le permitía girar la cabeza libremente, así como unas patas extraordinariamente largas para poder perseguir a sus víctimas en lugar de limitarse a esperarlas. Se cree que era de hábitos nocturnos.

Fue atrapado por el ámbar hace cien millones de años, cuando aún reinaban los grandes saurios, y parece estar emparentado también con las cucarachas. La cosa no es baladí; dicen que las cucarachas son capaces de sobrevivir a cualquier catástrofe y que seguirán aquí cuando los demás nos hayamos extinguido.

Vía: Archaeology News Network