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Egipto construirá una réplica del Faro de Alejandría


Egipto anunció que construirá una réplica del Faro de Alejandría, una de las siete maravillas de la Antigüedad, en la isla de Pharos. Costará 40 millones de dólares



De las Siete Maravillas del Mundo, las clásicas no las modernas, apenas se conservan restos. En Egipto aún resisten el paso de los milenios las pirámides de Giza y en Éfeso pueden verse las ruinas del Templo de Artemisa, pero las demás han desaparecido por diversos avatares de la Historia o de la Naturaleza y sólo podemos hacernos una idea de cómo eran mediante reconstrucciones hipotéticas: el Coloso de Rodas, el Mausoleo de Halicarnaso, la estatua de Zeus Olímpico, los Jardines Colgantes de Babilonia y el Faro de Alejandría ya no están entre nosotros.

La pregunta es ¿por cuánto tiempo? Y es que puede ser que Egipto vuelva a contar con dos representantes de esa lista si se lleva a la práctica, tal como anunció hace días Mustafá Min (secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades de ese país): la construcción de una réplica del famoso faro que se alzaba en el puerto de Alejandría, en la isla costera de Pharos (de la que toman el nombre los faros actuales).

Fue una torre erigida entre los años 280 y 247 a.C., en época ptolemaica ya, para orientar a los barcos que se acercaban a tierra (dada la falta de referencias por la llanura del terreno), con la luz que emitía un horno instalado en la parte superior al que ayudaba un espejo orientable. Su altura impresiona aún hoy, de 120 a 140 metros, por lo que tardó una docena de años en terminarse, siguiendo el diseño de Sóstrato de Cnido que colocó un núcleo central octogonal sobre una base cuadrangular y remató el conjunto con un fuste cilíndrico.

Pero ese colosalismo arquitectónico y el estar hecho con gruesos sillares de caliza no fueron suficiente para resistir los tres terremotos que poco a poco echaron abajo el edificio. Tuvieron lugar en los años 956, 1303 y 1323 d.C. y la maltrecha estructura que quedó en pie fue aprovechada por el sultán Qaitbay para instalar una fortaleza que, ésa sí, aún sigue allí. En 1994, unos arqueólogos franceses descubrieron nuevos restos en el fondo del puerto.

Como decía, las autoridades egipcias parecen embarcadas en una política de prestigio y últimamente han estado alumbrando proyectos faraónicos -nunca mejor dicho-, así que ahora desempolvan éste que ya se propuso en 2006 y que cuenta con el apoyo de varios países de la UE, como Francia, Alemania, Italia y Grecia. Forma parte de un proyecto llamado Medistone cuyo objetivo es conservar o reconstruir monumentos ptolemaicos y cuenta con un presupuesto inicial en torno a 40 millones de dólares.

Se supone que el turismo que atraerá amortizará el coste. Lo cierto es que no será la primera réplica de ese faro; los chinos, como siempre, se adelantaron e hicieron la suya en un parque temático llamado Ventana del Mundo, en la ciudad de Shenzhen, donde también hay una Torre Eiffel, un Taj Majal y hasta un Park Güell, entre otras cosas. Eso sí, a escala menor.

Vía: Archaeology
Imagen: Victor Shenuda en Wikimedia