La genética parece ser la causa de la aracnofobia


Frank Marshall dirigió en 1990 un película producida por Steven Spielberg y protagonizada por Jeff Daniels: Aracnofobia. En esta película de terror el protagonista sentía un miedo atroz por las arañas, una fobia muy habitual en algunas personas que según un estudio reciente parece que tiene una causa genética.

La aracnofobia tiene para unos investigadores de la Universidad de Columbia, en Nueva York, un origen ancestral. Esa fobia estaría escrita en nuestro ADN y surgió hace miles de años en los primeras fases de la evolución humana en África.

Allí, en la cuna de la Humanidad, en el continente africano, había un montón de especies de arañas venenosas que convivían con nuestros primeros antepasados, aquellos homínidos que poblarían después el Viejo Continente. Así lo explica Joshua New, el principal autor de este estudio:

Los seres humanos estaban en continuo, imprevisible y significativo riesgo de encontrarse con estas arañas muy venenosas en sus quehaceres cotidianos.

No todas las picaduras de arañas eran mortales, simplemente la de una viuda negra en el Paleolítico Inferior, podría dejar a un individuo incapacitado durante varios días o incluso semanas, y, además, expuesto a multitud de peligros.

La investigación convocó a 252 voluntarios que fueron sometidos a la observación de una serie de imágenes en un ordenador que contenían formas abstractas y datos. Las reacciones que mostraban cuando aparecían imágenes de arañas en algunos individuos era muy rápida, incluso cuando ésta estaba distorsionada o poco clara. Y además en nada se parecían a las reacciones que tenían se les pasaba imágenes de objetos como agujas o animales como moscas, que involuntariamente producen miedo o repugnancia.

En definitiva, New manifiesta que la detección a primera vista es crucial para superar estos inesperados encuentros con una araña. Al mejorar la capacidad de una persona para percibir una amenaza y reaccionar ante ella le proporciona lo que se definiría como una ventaja significativa.

Frente a esta investigación, Jon May, profesor de Psicología en la Universidad de Plymouth, sugiere que el miedo a las arañas no está tanto codificado en nuestro ADN sino que se desarrolla a través de condicionantes sociales.

La presencia de arañas, con su cuerpo y sus patas peludas, su color negro y sus erráticos movimientos causa cierta alteración en las personas. Por eso, los niños tienden a desarrollar ese temor a las arañas o aracnofobia si ellos ven que sus padres o hermanos reaccionan con repugnancia ante su presencia.

Vía: Tech Times