El asombroso arte corporal de Johannes Stötter

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Asombroso arte corporal Johannes Stotter

¿Se han fijado en la atractiva motorista de la imagen? Seguramente la habrán visto circular por Internet alguna vez. Es una obra del artista Johannes Stötter, que pese a lo que parezca por el nombre es de nacionalidad italiana (aunque del Tirol) y no tiene su especialidad principal en la fotografía sino en la pintura. Y aclaremos que nuestra protagonista no monta exactamente sobre una moto. Vuelvan a mirar.

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Lo que caracteriza la producción de Stötter es su predilección temática por la naturaleza. Eso y el hecho de que no pinta sobre lienzo, al menos en esta serie, sino sobre el cuerpo de la modelo Astrid. Una especie avanzada y exquisita de bodypaint que rebasa los límites habituales de esta práctica artesana, unas veces interesante y otras algo cutre.

Él mismo se declara bodypainter (y músico, pues toca el violín y el bouzouki en una banda de inspiración céltica llamada Burning Mind), aunque de formación autodidacta y sin demasiado contacto inicial con otros practicantes de esta modalidad, si bien hoy acumula premios internacionales y hace exhibiciones por todo el mundo junto con su agencia.

En realidad son las fotos de su trabajo y la difusión de eśtas on line lo que llama la atención. No sólo por las pinturas corporales en sí sino también por la integración de éstas en un escenario preparado ad hoc, fundiéndose con el atrezzo para crear ambiguas y fascinantes escenas, o bien incorporándose a montajes por Photoshop.

Son cerca de un centenar de fotografías convertidas en pósters. Unas obedecen a esa sensación de ilusión óptica llamada pregancia y otras resultan abiertamente surrealistas, pero todas tienen como denominador común su proximidad a temas espirituales muy relacionados con lo natural: fauna, vegetación, espacios abiertos…

Echen un vistazo a las imágenes adjuntas. En algunas es realmente difícil percatarse a primera vista de que no son lo que parecen. La del camaleón, formado por dos cuerpos humanos entrelazados, es un buen ejemplo. O la del guacamayo, que si se fijan es una modelo sentada. O esa asombrosa rana obtenida a partir de cinco personas debidamente pintadas y colocadas.

Insistiendo sobre ello ¿cuántos cuerpos cuentan en la foto de portada, la de la moto? ¿No resulta asombrosa la capacidad que tiene el ojo para autoengañarnos? Pues a ver si son capaces de ver la realidad de esa última imagen, la de las piedras; yo tardé un rato.

Más información: Johannes Stotter