¿Se publican demasiados estudios científicos?: parece que sí


Es extraño pero es un trabajo de investigación realizado por un equipo científico de Finlandia y Palo Alto el que ha llegado a la conclusión de que se publican demasiados estudios científicos.

El estudio, que lleva el significativo título de Attention Decay In Science, dice que los científicos son incapaces de seguir el ritmo de publicaciones de su campo. Además puntualiza que los artículos se olvidan mucho más rápidamente que antaño y se dejan de citar con más facilidad.

La atención, o el interés, medido por el número y vida útil de las referencias bibliográficas, es la principal forma de medir la aceptación en la comunidad científica, y junto con otras maneras de reconocimiento son el fundamento para el ascenso y la reputación de los científicos.

Existe una ambición desmesurada entre los investigadores por publicar sin ton ni son. Y este equipo multidisciplinar lo comprobó llegando a revisar todas las publicaciones escritas en inglés hasta fines de 2010, todas incluidas en la base de datos de Thomson Reuters Web of Science.

El resultado final al que han llegado estos seis autores es que cada vez se publica más y más porque los científicos buscan un reconocimiento por cada uno de sus trabajos; pero el resultado es que cuantos más artículos y estudios se publican se corre el riesgo de una cierta indigestión de información. Y con eso se lleva a una «rápida amnesia», es decir, lo que aparece publicado por mucha calidad que tenga pasa cada vez más desapercibido.

Es muy difícil poner freno a esta tendencia actual dentro del panorama investigador. No hay vuelta atrás, diferenciar los artículos relevantes de los que no lo son es una tarea que hay que hacer con todos los sentidos.

Y la llegada de Internet a la ecuación de las publicaciones científicas no lo ha puesto más fácil:

Se accede a un montón de información y el éxito se mide por el número de vistas de usuario, visitas, posts, descargas o tweets. Pero el interés decae en menos tiempo, no solo porque la novedad desparece sino porque también la capacidad del ser humano para prestar atención a los nuevos contenidos es limitada.

Vía: CNet