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The Boot, el hotel neozelandés con forma de bota


No crean que en Nueva Zelanda sólo hay kiwis y hobbits. Es un país que combina paisajes espléndidos con modernidad y, a veces, un punto estrambótico, tanto como para permitir a un visitante alojarse en hoteles tan sorprendentes como The Boot.

Esta extravagancia situada en el 320 de Aporo Road, en la bahía de Tasman (Nelson, en la isla sur), se autodefine como un bed and breakfast pensado para proporcionar a sus huéspedes paz y privacidad. De ahí que se oriente, según explica su propia página web, a parejas de vacaciones o que quieran hacer una escapada romántica de fin de semana. Desde luego, su insólito aspecto resulta sugestivo, especialmente para los viajeros más frikis que busquen pernoctar en un sitio diferente a los demás.

En sentido estricto, se trata de una casa rural creada por Steve Richards y su mujer Judy, que la han dotado de una cubierta exterior en forma de un par de recias y gigantescas botas, con sus cordones y todo. Ubicada en un acogedor bosque de avellanos, cuenta con un jardín trasero y bien florido de dos hectáreas y media (¡con frutales!) para relajarse al sol en buena compañía y disfrutar perezosamente al aire libre en las tumbonas.

En su rústico pero cuidado interior predominan las líneas curvas, de ahí que el mobiliario se haya fabricado a medida. El dormitorio está en el piso superior y cuenta con una cama grande y balcón, siendo el acceso mediante una divertida escalera de caracol. También hay un cuarto de baño (con ducha), sofá frente a la chimenea, minibar e incluso un equipo de música y televisión.

No hay cocina propiamente dicha pero sí un infiernillo para calentar café o té, aunque el desayuno lo prepara una cafetería vecina (Jester House Cafe) y se puede servir incluso en la habitación. También es posible pedir la cena en el salón. Todo ello destilando lujo y contacto con la naturaleza, como prueba la cercanía de un par de parques nacionales Patrimonio de la humanidad (Kahurangi y Abel Tasman), las bellas playas de Ruby Bay y Kina o un río llamado Aporo donde se puede dar de comer en la mano a las anguilas.

¿Más cosas? Los museos de la ciudad de Nelson, un campo de golf, el pueblo de Mapua, el estuario de Waimea… En fin, como no todo iba a ser bueno, tiene en contra el estar al otro lado del mundo y cobrar la noche en cifras de tres dígitos.

Más información: The Boot