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Hoteles de sal en Bolivia


Es normal que en lugares donde abunda una materia prima se utilice ésta para muchas cosas. A veces ni siquiera hace falta que sea una materia prima en sentido estricto o, al menos, tal como se entiende tradicionalmente. De hecho, si lo aplicamos al turismo hay algunas que podríamos calificar de emergentes. Así, es frecuente que los hoteles construidos en ambientes forestales aprovechen la madera como material base, lo que, de paso, les sirve para integrarse más en el paisaje. Lo mismo cabe decir del adobe en climas cálidos o el hielo en los muy fríos.

Siguiendo esa tendencia, no resulta extraño que empiecen a incorporarse otro tipo de materiales. Un buen ejemplo lo tenemos en Bolivia y, más concretamente, en el famoso e icónico Salar de Uyuni, un enorme desierto de sal al que ya dedicamos algún post anteriormente. Como indica su nombre, allí el suelo es de sal y además en capas sucesivas que alcanzan bastante profundidad, lo que garantiza el suministro y su correspondiente explotación.

Uno de los últimos usos que se la han encontrado es la arquitectura. Si ya es toda una experiencia conocer ese lugar en vivo, imagínense si además pueden pernoctar en él durmiendo en un hotel construido íntegramente con sal: muros, tabiques, techos y hasta buena parte del mobiliario hechos a base de la apreciada sustancia blanca, debidamente estructurada en forma de ladrillos o bloques, formando un conjunto indudablemente raro pero con un encanto muy especial.

La sal está lo suficientemente compacta como para que la lluvia no resulte un peligro. O sea, que uno puede dormir tranquilamente sin miedo a que el agua deshaga el edificio. En eso gana a los hoteles de hielo escandinavos y canadienses, que limitan su actividad exclusivamente a la temporada invernal porque desaparecen cuando ésta pasa y empiezan a subir las temperaturas, fundiéndose hasta el año siguiente. En Bolivia, los hoteles de sal valen para cualquier estación.

Hablo en plural porque lo que empezó en 1993 como apuesta atrevida ha creado escuela y ya son varios los establecimientos que se alzan en las orillas del Salar de Uyuni, integrándose perfectamente y proporcionando a sus huéspedes espléndidas vistas, además de un punto de partida idóneo para hacer la correspondiente visita a ese imponente lugar y facilitando de paso la aclimatación (está a 3.656 metros de altitud). Hoy es posible elegir entre el Palacio de Sal, el Hotel Luna Salada, el Hotel Tayka de Sal, el Cristal Samaña, el Atulcha…

En fin, si quieren saber más, ahí tienen un vídeo de uno de esos hoteles, al que pertenecen también las imágenes.

Fotos y vídeo: Hotel Luna Salada