Lawrence de Arabia no sólo fue un héroe del Imperio Británico; también fue uno de esos personajes históricos lo suficientemente complejos como para fascinar al mundo del arte y, si no, que le pregunten a David Lean y Peter O’Toole. Pero lo que mucha gente no sabe es que Thomas Edward Lawrence, antes de convertirse en paladín de la libertad de los pueblos árabes frente a los turcos, era un simple arqueólogo. Eso sí, uno que conocía muy bien esa región conocida como Creciente fértil (que engloba a Egipto, Siria, Asiria y Mesopotamia eso sí) y por eso le reclutó el alto mando británico cuando estalló la Primera Guerra Mundial.

En 1876, el asiriólogo George Smith descubrió en la pequeña colina otomana de Tel la ciudad de Karkemish o Carquemís, la misma que aparece en La Biblia bajo el nombre de Jerablus (Europus para los romanos) y lugar donde el rey babilonio Nabucodonosor derrotó a los asirios hacia el año 605 a.C. Smith falleció en Alepo poco después pero el sultán otomano en cuyo territorio se enclavaba la urbe autorizó el inicio de excavaciones en dos campañas. La segunda se empezó en 1911 y contaba entre sus miembros con un joven arqueólogo: Lawrence.

El problema que se presentaba era doble. Por un lado, Carquemís estaba situada en plena frontera, justo por donde pasaban tanto el ferrocarril Berlín-Bagdad como la línea Sykes-Picot, trazada por las potencias occidentales para determinar los contornos de Oriente Medio. La otra cuestión peliaguda era el contexto internacional, con un conflicto de dimensiones globales a punto de estallar.

Y lo hizo, interrumpiendo la carrera profesional de Lawrence -quien ya se había establecido allí y aprendido lengua árabe, seducido por aquella cultura-para encauzarla hacia la guerra. En 1920, ya finalizada la contienda, Carquemís quedo dividida en dos mitades, cada una de ellas en un país diferente: Turquía y Siria, en ambos casos bajo la desconfiada vigilancia militar propia de los puestos fronterizos. Una incómoda situación que actualmente alcanza sus momentos más graves por la guerra civil del segundo país.

Reabren Carquemis ciudad excavada Lawrence Arabia2

Ello no ha sido suficiente para disuadir a una expedición arqueológica que, a cargo de las universidades de Estambul, Gaziantep y Bolonia, desde 2011 ha vuelto a excavar en las ruinas superando el temor de oir los tiroteos a menos de dos kilómetros, al otro lado de la valla. Y es que Jarablus, como se llama la parte siria, fue tomada por los rebeldes, bombardeada por la fuerza aérea de Asad y, finalmente, conquistada por los fanáticos del IS.

Pese a todo, en un alarde de arrojo y temeridad, el gobierno turco ha decidido abrir Carquemís a los visitantes, en el marco de una campaña turística promocional de la ciudad de Gazantiep, que vive un momento de bonanza económica por sus cosechas de pistacho y la abundancia de gente que se ha establecido en ella huyendo de sitios más peligrosos. No obstante, se va a construir un muro de cuatro metros de altura por esa parte de la frontera, para incrementar una seguridad que ya corre a cargo del mismo ejército que tiene su guarnición en la colina Tel desde 1920.

Algo que, por cierto, ha permitido la buena conservación de los restos arqueológicos, al mantener alejados a los habituales ladrones y las masas de turistas, tal como admiten los propios científicos. Gracias a ello, se han encontrado cientos de estatuas, inscripciones y relieves de piedra de varias épocas, muchos de ellos a salvo en el British Museum de Londres y otros en el Museo de Civilizaciones Anatolias de Ankara. Incluso se está excavando la casa del mismo Lawrence, bajo la cual también hay restos importantes (y alguna carta con su firma).

Lamentablemente, hay un lado negativo: el de la parte siria, donde un equipo dirigido por el profesor Tony Wilkinson, de la Universidad de Durham, excavó por última vez en 2009-10. Hoy por hoy, parece improbable que pueda retomar el trabajo.

Vía: The Telegraph

Foto: Jojan en Wikimedia

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