Nördlingen, la ciudad construida con diamantes dentro de un crater

Nördlingen, la ciudad construida con diamantes dentro de un crater

La ciudad alemana de Nördlingen, en Baviera, tiene muchos atractivos turísticos e históricos. Allí se libraron dos batallas decisivas durante la Guerra de los Treinta Años entre los bandos católico y protestante. Además es una de las tres únicas ciudades alemanas rodeada completamente por una muralla, con la particularidad de que es la única que se puede recorrer en su totalidad.

A esto hay que añadir que conserva prácticamente intacta su apariencia medieval del siglo XIII. Su fundación se remonta mucho más atrás, siendo mencionada por primera vez en los registros históricos en el año 898.

Pero Nördlingen tiene otros dos aspectos curiosos e interesantes, derivados uno del otro. El primero es que la ciudad está levantada en el interior de un cráter de meteorito caído hace unos 15 millones de años, y que tiene una extensión de unos 25 kilómetros de diámetro y entre 100 y 150 metros de profundidad. Es uno de los cráteres de impacto mejor conservados del mundo.

Foto Tobi Merk en Panoramio

Hasta los años 60 se pensaba que su origen era volcánico. Pero la presencia de coesita (un polimorfo del cuarzo que solo se puede formar por la presión provocada por el impacto de un meteorito) en las piedras con que se construyó la iglesia dieron la pista final.

Incluso se piensa que pudo ser un impacto doble, ya que a unos 42 kilómetros se halla el cráter de Steinheim, de tan solo 3,8 kilómetros de diámetro. El tamaño de los objetos impactantes se estima en 1,5 kilómetros para el de Nördlingen y de 150 metros para el de Steinheim. La explosión resultante habría tenido la energía de 1,8 millones de bombas como la de Hiroshima.

Foto Wolkenkratzer en Wikimedia Commons

El resultado de esto es la segunda característica curiosa de la ciudad: al impactar el meteorito sobre un depósito de grafito existente en el área se originaron por la inmensa presión unas 72.000 toneladas de diamantes. Luego las roca en que quedaron aprisionados se utilizaron para construir los edificios de la ciudad. Así que hoy todas las construcciones medievales contienen, en sus piedras, millones de pequeños fragmentos de diamante, de un tamaño inferior a 0,2 milímetros.

Por ser tan pequeños no tienen valor como piedras preciosas. Pero es posible que ninguna otra ciudad del mundo esté construida con tan nobles materiales.