Las misteriosas bolas verdes aparecidas en una playa australiana 2

Las misteriosas bolas verdes aparecidas en una playa australiana

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Sería el comienzo típico de una película de ciencia ficción de los años cincuenta: la playa australiana de Dee Why, en North Shore, amanece sembrada de unas misteriosas bolas verdes que las olas llevan a tierra por cientos. ¿Se prepara una invasión del espacio exterior adelantada mediante el envío de huevos alienígenas al mar? Por suerte o por desgracia, la realidad es más natural y menos fantasiosa, aunque igualmente fascinante.

Se trata de un sistema de defensa que adoptan ciertas algas filamentosas, bastante raras, para rodar por la orilla y protegerse de posible depredadores. O ésa es la teoría que sugieren los científicos, ya que tampoco están muy seguros porque es un fenómeno poco común.

O sea, que son bolas de algas; y vivas, no muertas. Un inaudito panorama que sorprendió a bañistas y surferos pero no les metió miedo suficiente como para disuadirles de coger alguna con sus manos y descubrir así que eran blandas como esponjas. Se llaman Marumo en Japón, aunque su nombre científico es Cladophora, y suelen encontrarse en lagos de agua dulce del hemisferio norte de la Tierra.

La cosa fue progresiva. Una mañana se encontraron algunas pero a lo largo de los dos días siguientes el mar arrojó más y más grandes. Llamaban la atención especialmente el aspecto vital de las bolas, de color verde intenso, y su casi perfecta esfericidad.

Su característica es que no se sujetan al fondo marino ni a rocas sino que se mueven libremente (Aegagropilious). Se cree que unas condiciones climáticas concretas, como las dadas al comienzo de esta primavera austral, son las que indujeron al fenómeno, impulsando a las algas a dejar su hábitat en busca de temperaturas más cálidas. Al coincidir con el oleaje adecuado adoptaron esa forma esférica, que les sirve para protegerse de peces hambrientos y rodar por el fondo.

Se han dado casos similares pero siempre con algas muertas; lo verdaderamente asombroso de esta ocasión es que están vivas. De todas maneras, en Australia deben estar ya acostumbrados a este tipo de extraños fenómenos naturales. Si éste causó sensación la semana pasada, un mes antes la playa de Manly pasó tres noches iluminada por el brillo azul fosforescente del filoplancton, algo que anuncia el cambio de estación.

Vía: The Ocean Update