El escritor enterrado en la ciudad que él mismo imaginó 1

El escritor enterrado en la ciudad que él mismo imaginó

En 1798 Nueva York sufría su décima epidemia de fiebre amarilla, que se llevaría por delante a varios miles de ciudadanos. Con tan sólo quince años el prematuro escritor Washington Irving, nacido en la ciudad, huía de la enfermedad hacia el Norte, recalando en la ciudad de Tarrytown.

Allí es donde se cree que escuchó por primera vez la historia de un jinete sin cabeza, un soldado de la Guerra de la Independencia que la habría perdido a consecuencia de un cañonazo, y desde entonces la buscaba cabalgando el lugar de la batalla por las noches.

Irving escribió más tarde La Leyenda de Sleepy Hollow, un relato corto que se publicó por primera vez en 1820 junto con otros bien conocidos como Rip Van Winkle. Situó la acción en un lugar ficticio llamado Sleepy Hollow, al norte de Tarrytown, ‘famoso por sus fantasmas y la atmósfera inquietante que impregna la imaginación de sus habitantes y visitantes’.

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Posiblemente hayáis visto la película del mismo nombre dirigida por Tim Burton e interpretada por Johnny Depp. En realidad hay más de diez adaptaciones cinematográficas de la historia, con mayor o menor fortuna, incluyendo la reciente serie de televisión que, como suele ser habitual, desfigura bastante el argumento original.

La Leyenda de Sleepy Hollow suele asociarse con Halloween. Sin embargo, cuando Irving la escribió Halloween todavía no se celebraba en los Estados Unidos, por lo menos de una manera tan extendida como se hace hoy. Curiosamente al final de la historia aparece una calabaza, lo que con el ambiente fantasmagórico y terrorífico general del relato parecen haber hecho fácil la asociación posterior.

En 1996 la localidad de North Tarrytown (donde originalmente Irving situó el relato) quiso homenajear al escritor y agradecerle la fama conseguida, y por ello cambió oficialmente su nombre, pasando a llamarse Sleepy Hollow (no confundir con Tarrytown, que queda al sur y sigue manteniendo su nombre).

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Y aunque Washington Irving, que murió el 28 de noviembre de 1859 en Sunnyside, fue enterrado en el cementerio de North Tarrytown, por curiosidades del destino sus restos reposan hoy en ese mismo lugar, que hoy es el cementerio de Sleepy Hollow, la ciudad que el mismo imaginó.