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Los 10 más sorprendentes artilugios para volar


Desde tiempos pasados, ahí está el mito de Ícaro, el hijo de Dédalo, constructor del laberinto de Creta, el hombre soñó con poder volar como los pájaros. A finales del s. XVI Leonardo Da Vinci diseño un artefacto volador, del que han quedado bocetos, inspirado en el vuelo de las aves. El ornitóptero que fabricó no funcionó y las máquinas de aleteo tenían unas dimensiones erróneas para elevarse del suelo. Muchos de esos inventores y pioneros quedaron en el anonimato y no sobrevivieron a sus quimeras, otros, sin embargo han pasado a la posteridad como los más excitantes intentos de vuelo humano. Aquí van los 10 más sorprendentes artilugios para volar.

10. El ultraligero de George Cayley

Aunque ya había intentos pasados, George Cayley es el primer investigador y constructor que analizó las necesidades técnicas que se requerían para volar. Tras investigar diferentes modelos, Cayley llegó a la conclusión que los dispositivos con alas fijas necesitaban para elevarse propulsión y control. Él trabajo en varios planeadores a los que añadió alas cóncavas en ciertos ángulos y timones. Pero reconoció que su artefacto necesitaría un motor, aunque no llegó a construirlo, para ir más allá de unos pocos cientos de metros antes de estrellarse. Richard Branson, el fundador de Virgin, pilotó una réplica de este ultraligero en 2003.

9. El traje de alas de Helene Alberti

Antigua cantante de ópera y bailarina de burlesque, Helene Alberti fue una de las pioneras en los vuelos con traje de alas. Creía en la ley cósmica del movimiento formulada por los griegos y fundó una academia de vuelo para ponerla en práctica. Por esa razón pensaba que al agitar las alas ese movimiento cósmico le proporcionaría la condición de volar. Alberti probó esa teoría en 1929 en las afueras de Boston y las alas la convirtieron en un juguete roto. Lo volvió a probar en Concord (New Hampshire) con un traje perfeccionado e incluso un discípulo la seguiría volviendo a fracasar estrepitosamente.

8. El temerario Clem Sohn

En los años 30 del siglo pasado Clem Sohn experimentó el vuelo con trajes de alas fabricados a base de lona, huesos de ballena y seda. Su experimento de hombre pájaro lo realizó en 1937 y acabó cayendo al vacío al saltar desde un avión a 10.000 pies. Su paracaídas no se abrió. Otros le seguirían con el mismo resultado: 70 muertos en el período entre 1930 y 1960.

7. El prototipo de Francis y Gertrud Rogallo

Francis Rogallo trabajaba en el Consejo Asesor Nacional para la Aeronáutica y junto a su mujer Gertrud construyó un prototipo que no era más que una cometa fabricado con cartón y tela. La NASA les pagó en plena carrera espacial 35.000 dólares por ese sencillo diseño al que le añadieron, por precaución, un paracaídas.

6. El cinturón de cohetes de Wendell F. Moore y Edward G. Ganczack

Los inventores del primer cinturón de cohetes fueron Wendell F. Moore y Edward G. Ganczack en 1961. Se trataba de un proyecto financiado por las fuerzas aéreas norteamericanas que fue probado por primera vez por Harold Graham. Voló 108 pies, el equivalente a 33 metros, en 13 segundos con un cohete propulsado por peróxido de hidrógeno. Con el tiempo se perfeccionó el diseño original y acabó siendo utilizado por los astronautas de la NASA para moverse fuera de los transbordadores espaciales.

5. Los hombres-pájaro

A partir los 80 empezaron varias competiciones de vuelo extremo como la Queenstown Festival de Nueva Zelanda o la Icarus Cup en Inglaterra. Estos hombres-pájaro se lanzan desde un avión a una altura considerable compitiendo en sprinting, duración, slalom, despegues y aterrizajes.

4. El Cóndor de telaraña de Paul MacCready

Con este artilugio Paul MacCready voló poco más de 2 kilómetros en 1977. Su sucesor fue el Albatros de telaraña, el primero avión impulsado por un hombre para cruzar el canal de La Mancha. En ese mítico vuelo rozó casi las olas del mar a unas 14 millas por hora. Años más tarde, este inventor trabjó con la NASA para probar un modelo perfeccionado que volaría entre 70 y 85.000 pies por encima de la tierra.

3. Las alas de Yves Rossey

El piloto profesional Yves Rossey creó un dispositivo con alas para cruzas el canal de la Mancha. La diferencia con otros prototipos residía en que disponía de cuatro motores atados con correa a su espalada. Las alas de este invento estaban fabricadas en fibra de vidrio y fibra de carbono, tenía una unidad de control electrónica y unos tanques de combustible de 3,5 galones. Rossey controlaba el ala con los movimientos del cuerpo. En 2007 recibió el patrocinio de una marca suiza de relojes.

2. El salto base

Este deporte extremo se ha hecho popular en los últimos años. Todos recordamos el fallecimiento en 2013 de Álvaro Bultó practicando salto base y más recientemente el del cocinero Darío Barrio. El sistema es sencillo, se trata de unos trajes con alas de tela inflables con los que se salta desde torres, puentes, edificios o elevaciones de rocosas.

1.El ‘Puffin’

La NASA, un ente siempre interesado en todo los inventos aeronáuticos, anunció en 2010 el proyecto del Puffin, un concepto diseñado por el ingeniero aeroespacial Mark Moore. Aunque no se supo mucho más de él, se reveló que utilizaba motores sensibles y sistemas de control con lo que el aparato podría sentir las intenciones de vuelo del piloto. Su peso es de 300 libras, su largo era de 3,7 metros y su envergadura de 4,4 metros.

Vía: Stuff of Genius