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Arqueología Historia

Despejado el misterio: el barco descubierto en la ruinas del WTC es del siglo XVIII


Toda la comunidad científica comentaba en 2010 el descubrimiento de los restos de un barco en las ruinas del World Trade Center, en la Zona Cero. Los trabajos arqueológicos del Maryland Archaelogogical Conservation Laboratory primero y del Columbia Univeristy’s Lamont-Doherty Earth Observatory, que analizó los restos en el laboratorio después, revelaron una misteriosa embarcación de madera de 60 pies de largo, el equivalente a más de 18 metros de eslora, que se situaba casi a 7 metros por debajo del nivel de la calle.

Este barco es posible que se utilizara para transportar tropas británicas hacia el Nuevo Mundo en la época de la Guerra de Independencia, hacia la década de 1770, aunque no se sabe ni su nombre ni la razón por la que acabó en ese lugar. En concreto, los análisis de la madera en la Columbia University fueron concluyentes: la madera del barco procedía de los árboles de White Oak, cerca de Philadelphia, y fueron talados hacia 1773.

Philadelphia era la más importante ciudad de los futuros Estados Unidos dedicada a la construcción naval. Por lo que no resulta extraño que las conclusiones de la investigación se inclinaran hacia esa ciudad.

Sin embargo, los investigadores lo había identificado inicialmente como un barco que navegaba las aguas del río Hudson, concretamente un barco holandés que estaría diseñado específicamente para surcar esas aguas en las que las rocas dificultarían la navegación.

Estos arqueólogos creían que el barco habría estado en servicio hasta veinte o treinta años después de que fuera atracado en el muelle oeste de Greenwich Street, en Mahattan. Pero todo apunta a que se hundió, a propósito o accidentalmente, y quedó sepultado completamente en el lodo marino hacia 1818. El buen estado de conservación de la embarcación se debió a encontrarse en un suelo rico en arcilla y en un entorno libre de oxígeno, que evitó su deterioro.

Junto al barco, los arqueólogos encontraron cientos de piezas del siglo XVIII: platos de cerámica, botellas, zapatos, cucharas o restos de cereales, que arrojarán más luz sobre la investigación.

Vía : Mashable