British Airways prueba una manta que refleja el estado de relajación del pasajero

Aunque a veces se pudiera pensar lo contrario, las líneas aéreas no buscan pérfidamente torturarnos pérfida y deliberadamente a bordo de sus aviones al encajonarnos en estrechas butacas y, sobre todo, hacernos viajar horas y horas sin poder tumbarnos ni conciliar mínimamente el sueño. De hecho, todas las compañías que operan rutas de larga distancia incorporan asientos abatibles para estar más cómodos; eso sí, en Business, que nadie es perfecto.

A British Airways le cabe el honor de haber sido la primera aerolínea en introducir camas planas en su clase superior y ahora está trabajando en mejorar aún más el confort de esos pasajeros que las utilizan. Para ello utiliza un invento que parece sacado de Star Trek. Se llama Happiness Blanket (algo así como Manta de la Felicidad) y podría determinar las condiciones de los viajes en un futuro cercano.

Se trata de un dispositivo de alta tecnología que permite, mediante sensores de ondas cerebrales, medir las fluctuaciones de la actividad cerebral del pasajero durante el sueño para luego transmitir la información mediante Bluetooth a una manta especial con la que el sujeto se cubre.

Evidentemente, no se trata de una manta normal, de ésas que la tripulación reparte entre el pasaje. La Hapiness Blanket está tejida con fibra óptica y puede cambiar de color reflejando el estado de relajación del pasajero. Al parecer los tonos cálidos (rojo, anaranjado) equivalen a menos mientras que los fríos (azulados) suponen haber alcanzado el máximo bienestar.

De momento se está probando con personal voluntario de la plantilla de British Airways durante los vuelos que el Boeing 777 Dreamliner realiza entre Londres y Nueva York, permitiendo registrar los diversos patrones del estado de ánimo del pasajero en diferentes fases del trayecto. Por ejemplo, durante las comidas, al ver una película, dependiendo de la plaza del aparato, según la iluminación que haya o simplemente ese momento que todos ambicionamos y sólo algunos afortunados consiguen: dormir a bordo.

Así que, ya ven: cuando se quejen de la incomodidad de su viaje en avión piensen que en realidad probablemente se está trabajando para conseguir que su experiencia sea más agradable. Al menos si pagan un extra para acceder a la Business.