La casa-museo de Edgar Allan Poe en Baltimore

Imagen: Bohemian Baltimore en Wikimedia Commons

Los que crean que sólo en España nos olvidamos de nuestro pasado y dejamos echar a perder el patrimonio monumental o cultural se equivocan de medio a medio. Por desgracia ésa es una costumbre mundialmente extendida que afecta a casi todos los países en mayor o menor medida. ejemplos muy recientes son las estatuas asirias destrozadas por unos islamistas islámicos o, si prefieren algo menos obvio, el estado de ruina que amenaza Pompeya, donde periódicamente hay que apuntalar los edificios para que no se derrumben.

La cosa alcanza incluso a EEUU , donde, pese a que su legado es escaso y reciente, tampoco faltan casos de olvido y desidia. Algo así ocurrió no hace mucho con la casa en la que una de las mayores glorias de su literatura -y de la mundial- vivió y escribió parte de sus mejores obras. Me refiero a Edgar Allan Poe y el hogar que habitó en Baltimore durante dos años, entre 1833 y 1835.

Está situada en el número 203 de Amity Street (originalmente el 3), una zona de la ciudad algo deprimida y azotada por la criminalidad. Por tanto, esquivada por el Ayuntamiento, que consideraba excesivos los 80.000 dólares (algo menos de 59.000 euros) que su mantenimiento. Probablemente de estar en el centro urbano la cosa fuera diferente.

Curiosamente, cuando Poe se instaló en Baltimore, era una urbe pujante y dinámica, llena de vida cultural y en la que se editaban muchos periódicos. Esto resultaba importante, puesto que entonces muchas obras se publicaban por entregas en la prensa, no sólo en EEUU sino en todas partes. De hecho, se cree que el torturado escritor escribió algunos de su relatos más conocidos en esa casa: Manuscrito encontrado en una botella, Berenice, Morella

El inmueble fue construido en torno a 1830. Poe se instaló en él, viviendo con su prima y esposa, Virginia Clemm (que tenía trece años), además de la abuela, la madre y el hermano de ella. En 1835, Poe se tuvo que trasladar a Richmond para dirigir el Southern Literary Messenger y poco después el resto de la familia abandonaba la casa al no poder pagarla, por quedarse sin la pensión de la fallecida abuela Elizabeth.

La casa tuvo programada su demolición en 1941 y se salvó por los pelos, como quien dice, pasando a ser arrendada por la Edgar Allan Poe Society of Baltimore, que la arregló para su apertura al pública como casa-museo con motivo del centenario de la muerte del escritor (1849-1949). Pero el tiempo no pasaba en vano y a finales de los años setenta se hizo patente que hacía falta una inversión importante para hacer unas reparaciones y reformas a fondo.

Finalmente, con la colaboración de todas las partes, se superó el desinterés municipal del que hablaba antes y hace pocos meses, en octubre de 2013, reabrió sus puertas como The Baltimore Poe House an Museum, mostrando un exterior de sobrio ladrillo y un interior de yeso y crin de caballo pintado de blanco. Se estructura en dos plantas con cinco dormitorios, salón, cocina y ático, unidos por una estrecha y sinuosa escalera y con una chimenea en cada nivel. Se cree que la habitación de Poe era la del piso superior.

La visita permite contemplar no solo el hogar sino el mobiliario, las vajillas y una colección de objetos personales de Poe, entre los que cabe destacar un escritorio portátil, su silla estilo Windsor e incluso un telescopio. Así que, ya ven, hay final feliz.