Uno de los principales peligros de los lugares y recintos cerrados son las avalanchas producidas por el pánico. Estadios de futbol, discotecas, recintos de conciertos…todos tenemos en mente algún suceso parecido producido en los últimos años. La mayoría de las desgracias se producen, no por la causa que provoca las avalanchas y estámpidas, sino precisamente por el desorden, los empujones y el deseo inconsciente de salir vivo a toda costa.

Curiosamente los investigadores han descubierto que el comportamiento humano en situaciones de emergencia es muy similar al de las hormigas. En 2005 el profesor Ernesto Altshuler de la Universidad de La Habana publicó un artículo en el que describía un experimento realizado con hormigas. Se las colocaba sobre una placa circular con dos salidas opuestas, luego se vería en el centro un liquido repelente, y así observó como la mayoría de las hormigas se dirigían a la misma salida, replicando el comportamiento humano en una situación similar.

La correspondencia fue confirmada por Nirajan Shiwakoti, quien estudia la dinámica de masas en la Universidad de Melbourne, en 2011. Además, comenzó a experimentar con la situación de las salidas y la colocación de obstáculos frente a ellas, lo que arrojó algunas conclusiones realmente sorprendentes.

Por ejemplo, colocando un obstáculo frente a una salida situada en mitad de un muro, el tiempo de huida del total de hormigas se reducía en 4 segundos. Es más, situando la salida obstaculizada en una esquina el tiempo se reducía aun más hasta los 9 segundos y medio para el mismo número de hormigas.

La explicación es bastante lógica. Cuando no existe un obstáculo frente a una salida de emergencia la multitud se avalanza sobre ella produciéndose un colapso frente a la vía de escape (se me ocurre por ejemplo el caso de los Sanfermines). Sin embargo, si existe un obstáculo éste actúa de canalizador estableciendo turnos de paso, evitando el colapso y haciendo más fluida la salida.

Y aun más, si la salida está situada en una esquina es todavía más eficiente, pues la gente probablemente solo puede proceder de derecha o izquierda, nunca de frente, lo que produce un flujo más uniforme.

Shiwakoti y su equipo ya están experimentando con estas ideas, colocando barreras frente a las salidas del estadio de Melbourne que conducen a la estación de ferrocarril, y parece que los primeros resultados son positivos.

Vía Nautilus

Foto por marfis75

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