Reclamador.es: cómo enfrentarse a los abusos de las líneas aéreas

Dudo que haya nadie que no haya tenido un problema alguna vez al viajar en avión, sea por ésta o aquella causa, sea con una compañía u otra. No me refiero a ese tipo de cosas que se arreglan en Atención al pasajero poniendo la reclamación correspondiente y cobrando una pequeña indemnización, sino a cosas más importantes de las que la compañía se desentiende y a uno no le queda sino el derecho al pataleo o meterse en un proceso jurídico que sólo garantiza dolor de cabeza.

Pero eso era hasta ahora. Como dicen por ahí, la necesidad crea el órgano y quien no quiera quedarse con cara de tonto ante un abuso ya dispone de un arma con que hacer frente a la impunidad que, a veces, exhiben arrogantemente las líneas aéreas. Se llama reclamador.es, una empresa creada con el objetivo de defender los derechos de los pasajeros. Resuelve casos susceptibles de reclamación como retrasos superiores a tres horas, cancelaciones, overbooking o problemas con el equipaje si la otra parte no da respuesta satisfactoria.

Para ello, cuenta con un equipo de abogados en toda España que trabajan bajo un modelo No win, no fee, es decir, si no obtienen resultados, no cobran nada. Además, en caso de acudir a juicio adelantan los gastos necesarios, que sólo recuperarán si ganan. Con tales condiciones le auguro una avalancha de clientes y, de hecho, desde su comienzo en 2012 reclamador.es cuenta ya con más de tres mil, un 98% de éxito y más de catorce mil visitas al mes.

El último ejemplo de su eficacia fue noticia esta misma semana. No debe resultar precisamente agradable que se te muera una mascota durante un viaje pero aún peor será si se podía haber evitado. Algo así le pasó a Francisco Javier Ramos, que hace algo más de un año sacó un billete de Sevilla a Palma de Mallorca con Air Berlin, pagando el correspondiente extra para volar con su perro Nano, de seis años, para al llegar encontrarse con que el animal había muerto.

Nano falleció de deshidratación después de pasar demasiado tiempo expuesto al sol sin beber, sofocado en su transportín mientras el personal de tierra de la compañía alemana lo transportaba a la bodega del avión, sin que nadie escuchara los ruegos de su amo para que le pusieran un cuenco de agua, habida cuenta de que la raza a la que pertenece, bulldog, es especialmente sensible a los golpes de calor.

“Desde los ventanales de las puertas de embarque se veía otro avión al que llevaban trasportines con mascotas, que iban en los carros de las maletas con un techo de lona para que no les diera el sol y no tardaron más de diez minutos en embarcarlos” cuenta Francisco Javier contraponiendo la imagen que vio de Nano: “Iba en una especie de elevador con cabina acristalada para el operario y una plataforma donde estaba el trasportín a pleno sol y sin toldo, sin nada que le protegiera”.

Cuando desembarcó en la isla balear y esperaba en la cinta de equipajes el transportín no salió; Francisco Javier fue llevado a un cuarto privado donde le mostraron a un Nano agonizante, sin que se pudiera hacer nada por él. Al parecer, Air Berlin sólo le ofreció como compensación cien euros en descuentos para otro viaje, sin hacerse cargo de un veterinario, ni del traslado e incineración del cuerpo.

El trato recibido por la aerolínea decidió a Ramos a demandarla, recurriendo a reclamador.es. A Air Berlin le pidieron una indemnización de 2.635 euros, el doble de lo habitual en estos casos, en concepto de daños morales y negligencia. El juicio estaba fijado para el pasado martes 15 de octubre y ya está solucionado: la compañía prefirió alcanzar un acuerdo amistoso, pagando la cantidad exigida y reconociendo su responsabilidad.

En reclamador.es hay satisfacción por el resultado ante lo que consideran una victoria no sólo económica sino «moral y ética» por la repercusión que ha tenido en los medios de comunicación y las redes sociales. Ahora esperan repetir resultado en otro caso similar: la muerte de la perrita Nora, ocurrida durante un vuelo de Air Europa en circunstancias muy parecidas.

Más información: reclamador.es