Turismo responsable con los animales


En un mundo crecientemente urbanizado, muchos vivimos aislados de la naturaleza y, comprensiblemente, nos atrae acercarnos al mundo natural en nuestro tiempo libre. Sin embargo, según por qué actividad nos decantemos, nuestras decisiones pueden tener graves repercusiones sobre los animales.

Acabo de regresar de Perú, donde tuve ocasión de pasar un día recorriendo el impresionante Cañón del Colca, un valle que tiene más profundidad que el del Colorado, con las laderas adaptadas en terrazas agrícolas desde tiempos prehispanos, un balneario de aguas termales de origen volcánico y un espectacular mirador desde donde es posible contemplar a tu alrededor el vuelo majestuoso de los cóndores.

Una parada en cualquiera de los pequeños pueblos, donde la vida indígena aún mantiene sus tradiciones, sirve para visitar viejas pero preciosas iglesias coloniales, comprar artesanía y hacerse fotos con los nativos acompañados de sus llamas y alpacas. Lamentablemente, algunos también llevaban águilas al hombro y los guías nos pidieron que no nos fotografiáramos a su lado para no fomentar esa costumbre, puesto que se trata de animales capturados.

Todo esto viene a cuento de una campaña desarrollada por FAADA (Fundación para la Adopción, el Apadrinamiento y la Defensa de los Animales) y llamada Turismo responsable con los animales, que busca concienciar al viajero sobre lo engañosa que resulta a menudo la participación de la fauna en las actividades de entretenimiento en muchos países: tráfico ilegal de especies, brutal domesticación de elefantes, la caza de rinocerontes para quitarles los cuernos (o manos a los gorilas) para luego vendérselos a los turistas, matanzas nocturnas de focas en las mismas playas donde al día siguiente (una vez limpiada la sangre) se tomará el sol sin saber lo que ocurrió antes, etc.

Tampoco hace falta ir muy lejos. Por lo menos hasta hace poco no era raro ver fotógrafos ambulantes con cachorros de león en la zona mediterránea y ya es casi una siniestra tradición lo de abandonar a los perros cuando llega el verano (al respecto permítanme voy insistir en Perú: es casi imposible que uno circule en coche por carretera sin atropellar alguno cada semana, de tantos que hay).

Pero si alguien quiere ir lejos en el buen sentido, en la página de FAADA encontrará un abanico de viajes responsables muy interesantes organizados con la colaboración de agencias y touroperadores comprometidos con el tema: Proyecto Cetáceo Libre, Trekking solidario por Nepal, Viaje solidario a Zambia, Estudio y conservación de grandes mamíferos en Kenia…

En todos ellos se puede encontrar interactuación con los animales de forma respetuosa y natural, completamente alejada de las clásicas atracciones con elefantes, focas, loros y similares. Les dejo el enlace, por si les seduce el planteamiento.

Más información: FAADA
Foto: blog de FAADA