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El Ecomuseo Minero asturiano


A nadie le resultará nueva la estrecha relación de Asturias con la minería. Como fuente de riqueza mineral, las minas asturianas cumplieron su papel y hoy van languideciendo poco a poco, arrastrando consigo a las comarcas donde se ubican y que hasta no hace mucho vivían de ellas y de las industrias derivadas. Pero últimamente han adquirido una nueva dimensión comercial al adaptarse al turismo.

Hace ya años que abrió sus puertas el MUSMI, Museo de la Minería de Langreo, que transformó un antiguo pozo en una muestra muy didáctica de cómo se llevaba a cabo la explotación a decenas de metros bajo tierra y el ambiente que rodeaba cada jornada a los esforzados mineros. Pero este verano ha sido un nuevo equipamiento, aunque ligado al mismo tema, el que ha obtenido un considerable éxito entre los visitantes: el Ecomuseo Minero Valle de Samuño.

Inaugurado el pasado mes de junio en el mismo concejo que el MUSMI, aunque en otra localidad, se publicitaba como una «experiencia única» y así lo corroboran quienes lo han conocido ya. Se trata de un recorrido realizado en un auténtico tren minero restaurado que sale de la estación de El Cadaviu, en Ciaño, a bordo del cual se van viendo dos kilómetros subterráneos de un insólito y poco habitual paisaje natural: si primero se disfruta de la frondosidad de la vegetación asturiana entre los ríos Samuño y Nalón y luego se pasa a un entorno protegido en la cuenca, el momento álgido llega cuando el convoy desciende al subsuelo utilizando las mismas vías que antañusaban las vagonetas para sacar el carbón.

Durante esa parte del trayecto se reproducen todas las sensaciones reales de una mina en plena actividad para que los pasajeros perciban y comprendan mejor cómo eran la actividad en los buenos tiempos. El tren finaliza la ruta en el Pozo San Luis, a 32 metros de profundidad, por lo que los pasajeros deben salir a la superfice en una genuina jaula-ascensor como la que utilizaban los trabajadores.

Una vez de vuelta al aire libre, la visita continúa viendo una extraordinaria muestra de arqueología industrial, con el conjunto arquitectónico minerodel citado Pozo San Luis, por cierto, declarado Bien de Interés Cultural: sala de máquinas, taller de carpintería, fragua, botiquín, castillete, lampistería y otros espacios y elementos que se se irán incorporando para que el Ecomuseo Minero se consolide como un atractivo turístico más, de vocación claramente didáctica.

Así parecen haberlo entendido los miles de visitantes que ha tenido en apenas dos meses, con lo que ello conlleva de positivo también para revivir un entorno en decadencia desde el final de la actividad extractora. De hecho, para temporadas venideras se baraja la idea de combinar entradas al Ecomuseo con visitas a otros equipamientos y zonas de interés del concejo, prolongando así la estancia del turista.

La entrada cuesta 10 euros (5 los mayores de 65 años y 4 los niños hasta 12 años; menores gratis). Hay que reservar con una antelación mínima de 24 horas porque el tren tiene sólo 58 plazas, pero hace varias salidas al día: en verano 6 y en invierno 4.

Más información: Ecomuseo Minero