Descubren un gran cañón bajo el hielo de Groenlandia


La avanzada teconología que emplean actualmente los científicos nos están revelando cosas hasta ahora desconocidas e inimaginables. Y no hablo sólo del espacio exterior sino de nuestro propio planeta. El otro día nos despertamos con un artículo publicado por la revista Science en la que nos anunciaban el decubrimiento de un enorme cañón debajo de la densa capa de hielo que recubre Groenlandia.

Este fenómeno geológico mide unos 750 kilómetros de longitud por unos 10 de ancho (el viejo cauce del río), llegando a alcanzar una profundidad de 800 metros y extendiéndose desde el centro de la isla hasta un fiordo de la costa norte asomada al Ártico. Con tales dimensiones, se puede decir que mantiene ciertro parecido con otros famosos cañones que se pueden visitar en la superficie terrestre, como el del Colorado estadounidense o el del Colca peruano.

Si alguien se pregunta cómo es posible que se haya encontrado ahora la respuesta está en el calentamiento global. No hay mal que por bien no venga: ha sido gracias a la subida de temperatura que experimenta la Tierra, que ha fundido una parte considerable del hielo groenlandés, reduciendo el espesor de su capa hasta mínimos históricos y permitiendo que la atraviesen las ondas de un radar especial aéreo con el que científicos británicos, norteamericanos y alemanes han rastreado el territorio desde hace décadas, juntándose ahora todos los datos topográficos registrados.

El autor del estudio es un geólogo de la Escuela de Ciencias Geográficas de la Universidad de Bristol (Inglaterra) llamado Jonathan Bamber, quien opina que el cañón se formó antes de que Groenlandia se helara, hace aproximadamente cuatro millones de años, y constituía un importante sistema fluvial del lugar transportando agua derretida desde los glaciares hasta el mar, lo que explica por qué en Groenlandia no hay lagos subterráneos como en la Antártida.

Como dice el profesor David Vaughan, coordinador de la investigación: «Un descubrimiento de esta naturaleza demuestra que la Tierra aún no ha renunciado a todos sus secretos». La última frontera sigue estando aquí.