HotTug, un jacuzzi flotante

Si uno navega en una lancha con medio metro de agua dentro lo lógico es pensar que tiene algún boquete que está hundiéndola, por lo que conviene remar hacia la orilla ¿no? Más aún si la singladura se realiza por uno de los célebres canales holandeses y sus frías aguas. Ahora bien, si resulta que el bote no se hunde y el líquido está caliente y burbujeante la sorpresa puede ser mayúscula.

Lo sería, en efecto, salvo por el pequeño detalle de que no se trataría de una embarcación convencional sino de algo tan insólito e inaudito como un jacuzzi flotante, diseñado precisamente para disfrutar de una paseo acuático con un nivel insuperable de relajación.

Este estrambótico invento ya funciona. Se llama HotTug y fue concebido por Frank de Bruyn, un fabricante de estufas tradicionales que tuvo la idea porque vivía en una de esas típicas embarcaciones flotantes de los Países Bajos y era todo un reto el calentarla. La cosa fue llevada a la práctica por la empresa Supergoed dotándola de un curioso sistema calefactor con una chimenea vintage de acero inoxidable.

HotTug es una especie de bañera de madera (con tratamiento antiincendios en fibra de vidrio) que flota por dos lugares, el puerto de Rotterdam e Ijist (Frisia, cerca de Ámsterdam), conteniendo 1.800 litros de burbujeante agua a una agradable temperatura de 38º. Asimismo está dotado de un motor eléctrico para moverse, un timón para guiarlo y huecos en la borda para colocar bebidas.

Tiene una capacidad de 6 a 8 personas, lo que la convierte en un entretenimiento especialmente indicado para parejas o grupos de amigos, tal como lo promociona la propia Oficina de Turismo holandesa. Se puede alquilar a partir de 250 euros por un tiempo en torno a 2 horas y media.

La cosa no queda ahí puesto que, quien lo prefiera, puede comprarse su HotTug particular por módico precio que oscila entre 18.000 y 25.000 euros. Como decía don Quijote, «cosas veredes».

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