Carne de león, la última moda esnob en EEUU

Carne-leon-ultima-moda-esnob-EEUU

La verdad, tengo que reconocer que EEUU nunca deja de sorprendenderme; unas veces para bien y otras negativamente. Si les digo que en este post voy a hablar de carne (para comer, se entiende) y leones, seguramente pensarán que va leer algo sobre la alimentación del rey de la selva. Pero están equivocados porque se trata justo de lo contrario: el león como fuente de alimento.

Es la última moda en EEUU, donde se trata de algo legal: allí cualquiera puede criar animales en cautividad para comercializar su carne, siempre que la especie no esté en peligro de extinción. Y resulta que los leones salieron de esas listas hace tiempo, estando considerados «sólo» especie vulnerable. Si los chinos comen perros, dirán, ¿por qué no vamos a hacer lo mismo nosotros con leones?

De momento no es que haya granjas de estos grandes felinos porque sospecho que serían muy costosas de mantener; imaginen lo que se gastarían en alimentar a medio centenar de estos felinos cada mes, teniendo en cuenta que cada uno de ellos puede devorar una media de entre 5 (las hembras) y 7 (los machos) kilogramos de carne al día.

Pero lo que sí se está haciendo es sacrificar animales viejos de zoos, circos y reservas privadas; una empresa de Illinois ha encontrado este sorprendente nicho de actividad comercial, haciéndola extensiva a otros animales poco comunes como el oso, castor o la iguana. De hecho, se llama Exotic Meat Market.

En realidad el objetivo principal de estas muertes es aprovechar la piel, sobre todo. Pero, de paso, la carne se envía a algunos restaurantes para hacer filetes, tacos o hamburguesas y colocarlas en los menús. Nunca faltan los esnobs que la consumen, como tampoco los que tratan de imitarles creando así tendencia, a pesar de que el león no es precisamente un bocado sabroso -demasiado magro y duro- ni resulta precisamente barato -por encima de 35 dólares-. Pero es lo nuevo, la moda.

Aunque por ahora se trata de algo poco común, flota el temor de que se popularice y crezca la demanda, con el consiguiente peligro que podría suponer para la especie en sus sitios de origen, al originar una desmesurada actividad cinegética. Y eso que, en teoría, EEUU sólo admite la comercialización de carne criada ad hoc, no la procedente de caza mayor.

El caso es que mientras algunas autoridades están trabajando en desarrollar una legislación que regularice la actividad -al parecer, actualmente los departamentos de sanidad no controlan esa carne-, otras luchan por su prohibición. Sospecho que estas últimas llevan las de perder, al menos en el aspecto legal. Pero los restaurantes que incluyen el plato en sus cartas corren el peligro de sufrir campañas de descrédito por parte de las asociaciones conservacionistas. Ganas de meterse en líos por una moda boba.

Vía: The Guardian
Foto: Vincenzo Gianferrari Pini en Wikimedia