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Un rascacielos cubierto de pelo


Prácticamente no hay semana que no aparezca un proyecto arquitectónico cada vez más audaz y sorprendente. Los diseños parecen sacados de películas de ciencia ficción, no sólo en el diseño sino también en sus usos, basados ya en la sostenibilidad y la ecología de forma generalizada. Si encima se trata de rascacielos se consigue un plus de espectacularidad pero, créanme, lo que van a ver a continuación les hará frotarse los ojos.

Apuesto a que jamás habrían imaginado esto: una torre gigante como otras muchas de las que se erigen en las grandes ciudades, sí, pero ésta tiene la insólita característica de estar ¡cubierta de pelo! Como lo oyen. Una capa de pelo blanco la tapiza de arriba abajo confiriéndole un extraño e inédito aspecto viviente.

Claro que no es un recurso estético sino práctico. El objetivo del pelo es que, al ser agitado por el viento, aproveche el movimiento para generar energía cinética y transmitirla a unos generadores que la conviertan en electricidad y suministren así al edificio. Para ello utiliza una tecnología denominada Piezoelectric.

Las ventajas son múltiples: es un sistema silencioso, limpio y seguro, no sólo para los inquilinos del edificio sino también para las aves que se posen en sus ventanas. Sin contar la originalidad de su aspecto, por supuesto, que abre un nuevo camino en la imagen urbana.

El caso es que Strawscaper, que tal es su nombre (aunque straw no significa pelo sino paja), no es un mero proyecto; ya existe. Está en Södermalm, Estocolmo (Suecia), y no se construyó así sino que se aprovechó un rascacielos de 1997 que el arquitecto original, Henning Larsen, dejó a medias. El estudio Belatchew Arkitekter se encargó de él a partir de ahí, dándole un giro radical: redujo el número de plantas previstas de 40 a 26 y lo dotó de su peculiar abrigo de pieles.

No soy un experto en el tema así que no sé de qué están hechos esos pelos ni el grado de dificultad que supondrá su mantenimiento, pero no parece fácil, tanto en lo referente a las buenas condiciones -imagino que habrán de tener cierta elasticidad para agitarse con el viento- como en el apartado de la limpieza -¿basta el agua de lluvia para lavarlos?-.

Vía: David Report
Foto: Belatchew