Un discutido vídeo de Dove sobre la autopercepción de la belleza

Un discutido vídeo de Dove sobre la autopercepción de la belleza

¿Cómo nos juzgamos a nosotros mismos? ¿Somos sinceros al hacerlo? ¿Tendemos a ser condescendientes o, por el contrario, implacables? ¿Creemos que tenemos buena o mala imagen? Todas estas preguntas vienen a cuento de un reciente vídeo presentado por la marca cosmética Dove para un spot publicitario. Uno de ésos que se convierten en un éxito inesperado y circulan por Internet acumulando espectadores (diecisiete millones de visitas en una semana).

Se titula Dove Real Beauty Sketches, dura tres minutos y en él se propone un curioso y polémico experimento: siete mujeres tienen que facilitar una autodescripción de sus rasgos faciales a un artista forense del FBI, un experto que trabaja haciendo retratos de sospechosos a partir de lo que les cuentan los testigos.

El caso es que aquí el dibujante no puede ver a las mujeres y, separado por una cortina, va haciendo los sucesivos retratos de oído, preguntándoles por su pelo, mentón, ojos, forma de la cara, expresión, etc. Luego repite la operación pero con las descripciones de ellas que le facilitan, una tercera persona, una por cada mujer, que antes tuvo ocasión de verlas. En unos casos hombres y en otros también féminas. De nuevo el artista va preguntando por los rasgos y plasmando en el papel lo que oye.

La gracia del asunto radica en que, al final, se muestran ambos retratos y los que se basan en la descripción ajena son más bellos y parecidos que los de la propia. La conclusión del vídeo es clara: «You are more beautiful than you think». O sea, «Eres más guapa de lo que piensas». Perfecto. Un baño de autoestima le viene bien a todo el mundo, especialmente si se trata de vender jabones. El problema es que, en el fondo, se trata de una campaña publicitaria y, según los expertos, lo mostrado no se ajusta a la realidad: la verdadera tendencia, y hablamos en general, que ya sabemos que hay excepciones, es a tener la mejor imagen de nosotros mismos y que sólo los demás capten nuestros defectos.

Y así lo han demostrado Nicholas Epley y Erin Whitchurch, dos investigadores de las universidades de Chicago y Virginia respectivamente, en otro curioso y parecido experimento. A una serie de voluntarios les pidieron fotos suyas que procedieron a retocar levemente por ordenador, en unos caso mejorándola y en otros empeorándola. A continuación se las mostraban para que identificaran cuál era la original y el resultado fue sorprendente: en este caso la tendencia era a elegir siempre aquella en la que lucían mejor aspecto.

Pero la cosa fue aún mejor: eso lo hacían con sus fotos pero no con las de los demás, pues tres semanas antes se les había presentado a un desconocido y cuando les mostraron imágenes suyas preguntándoles cuál era más aproximada a la realidad, la mayoría elegía la peor. Para redondear el experimento, midieron la velocidad de reconocimiento y encontraron que, de acuerdo con la teoría de que se reconoce antes un objeto si se tiene previamente su imagen mental, al creer que el retrato realzado era bueno lo identificaban más rápidamente.

Los psicólogos dan por hecha esta autopercecpión deformada o realzada y opinan que el comportamiento es diferente cuando se aplica a uno mismo que cuando se aplica a otro. Por ejemplo, la gente tiende a hacer donativos calculando cuánto dan los demás, de la misma forma que en unas elecciones no sólo se piensa a quién votar según el candidato preferido sino también en función de lo que se crea que vayan a votar otros.

El fascinante e inacacable laberinto de la mente humana…

Vía: Scientificamerican.com