Momias mundi

Momias mundi

Resulta curiosa esa especie de necesidad de perpetuar el cuerpo, una vez que se acaba la vida, que se da en determinados casos. Es más llamativo aún si se tiene en cuenta que es algo casi universal, pues, auqnue la mayoría de la gente piensa que sólo hay momias en Egipto o, si acaso, en la América hispana, lo cierto es que también se encuentran en muchos sitios de Europa (central y del norte) y Asia. Y no me refiero sólo a las actuales, léase Lenin, Chávez o Kim Jong Il. Aquí van algunos ejemplos y los lugares donde visitarlos.

Museo Egipcio de El Cairo (Egipto): quizá cuando se construye la nueva sede la cosa cambie, pero hoy por hoy la mayoría de los turistas se saltan la sala de las momias de este caótico centro. A lo mejor es porque hay que pagar aparte la entrada, no sé, pero me parece imperdonable no hacerle una visita a los ilustres faraones que allí se conservan, desde Seti I a su hijo Ramsés II el Grande, pasando por la célebre reina Hatshepsut, el conquistador Tutmosis III, Tutmosis IV, Sekenenre Taa y unos cuantos más.

Catacumbas de los Capuchinos de Palermo (Italia): ocho mil cadáveres yacen en esas galerías subterráneas (ambulacra) de la ciudad italiana desde 1599, aunque lo de yacer es un decir porque no están tumbados sino sentados o, algunos, colgados de ganchos. Al principio era un lugar exclusivo para los frailes, pero después de exponer el cuerpo incorrupto de San Silvestro de Gubbio todos los vecinos querían ser enterrados allí; hasta indicaban con qué ropa y en qué postura deseaban ser colocados. Atención especial para Rosalía Lombardo, una niña de dos años tan bien conservada que parece simplemente dormida, pese a haber fallecido en 1920.

Museos Santuarios Andinos de la Universidad Católica de Arequipa (Perú): esta ciudad peruana es famosa por haber alumbrado a Vargas Llosa y tener la momia mejor conservada de América, Juanita. No es que se llamara así realmente, pues fue una adolescente inca de origen aristocrático que fue sacrificada en la montaña Ampato (Cuzco) poco antes de la llegada de los españoles. Su momificación fue totalmente natural, por congelación. La descubrió el arqueólogo estadounidense Johan Reinhard en 1995 y hoy está acompañada por Urpicha y Sarita

Museo de Arqueología del Tirol, Bolzano (Italia): Ötzi es el nombre con que se bautizó al cuerpo de un humano de 5.300 años -el más antiguo de Europa- hallado en los Alpes en 1991. Al igual que Juanita, tampoco fue embalsamado sino que se congeló con las pieles que vestía, armas, zurrón e incluso tatuajes. También con la punta de flecha que le mató atravesándole el pulmón a través del omóplato.

Templos de Honshu, Yamagata (Japón): los templos budistas de esa zona conservan 24 monjes momificados en vida denominados Sokushinbutsu. Ellos mismos desarrollaban el proceso, primero alimentándose con una dieta de semillas durante tres años para perder la grasa, después bajando las calorías comiendo raíces y finalmente eliminando los fluídos del cuerpo con un té elaborado con savia y agua con arsénico que ayudaba a preservar la carne. Por increíble que parezca, luego se enterraban en fosas, respirando mediante tubos de bambú, para meditar hasta morir y convertirse en Buda. Se practicó hasta 1903.

Templo de Zengyoji, Kanawaza (Japón): seguimos en el país del sol naciente para ver al «demonio», una inaudita cabeza con tres caras y que se complementa con otras momias demoníacas como la de Daijoin, que es venerada religiosamente, o el bebé infernal que se perdió en un incendio en el templo de Rabanki (Yabakei). Se desconoce de dónde salieron pero en cierta forma hacen juego con las momias de sirenas que fabricaban los pescadores uniendo cuerpos de mono y peces, y cuya fama las hizo saltar el charco a EEUU o Europa (hay una en el museo de Etnología de Leiden, en Holanda).

Lippisches Landesmuseum de Detmold (Alemania): la momia más antigua del mundo no es alemana, como parece aunque se guarde allí, sino peruana (6.420 años) y corresponde a un niño que murió antes de cumplir su primer año de una infección pulmonar, al haber nacido con un defecto congénito.

Museo de Historia Nacional de Budapest (Hungría): en 1994 fue descubierta toda una familia momificada en una vieja iglesia de Vac. Padre, madre y, sobre todo, el hijo, mundialmente conocido como Johannes Orlovitz. El aceite de pino de sus ataúdes y el clima frío y seco fueron los causantes de la buena conservación, desarrollada desde su muerte cuatro siglos atrás.