Piratas y tesoros: el huracán que hundió al imperio español

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¿Puede hundirse un imperio por los efectos de un huracán? En principio esto parece absurdo ¿no? ¿Qué clase de imperio sería ése? Máxime si hablamos de la poderosa España del siglo XVII. Ahora bien, si entendemos que se trata de una hipérbole y que no hace referencia a daños materiales en el país sino en su ya maltrecha economía, la cosa parecería más aceptable.

En realidad es, más que nada, una idea llamativa, una teoría impactante formulada para atraer curiosos, porque de lo que hablamos es de una exposición que estos días está abierta al público en Boston (EEUU). Se titula Shipwreck! Pirates and treasures (¡Pecios! Piratas y tesoros) y reúne tesoros procedentes de un galeón hundido frente a aquellas costas a causa del citado fenómeno meteorológico que se abatió sobre la flota de la que formaba parte.

El pecio fue localizado por la polémica Odissey Marine Exploration, la misma compañía a la que llevó a los tribunales el estado español por saquear el tesoro de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, hundido por la armada británica cuando venía de Perú y del que la empresa se había llevado 574.553 monedas y otras piezas. La ley se impuso y Odissey tuvo que devolver a España el botín; ahora presenta uno nuevo.

Aunque lo de nuevo es relativo, puesto que el descubrimiento se remonta a 1989, a partir del hallazgo de algunas monedas por parte de un pescador local en 1965, en aguas de Dry Tortugas, al oeste de Cayo Hueso. Se trataría del navío Buen Jesús y Nuestra Señora del Rosario, hundido en 1622 cuando navegaba en compañía de otros 28 barcos para encontrarse con otra flota y, unidas, seguir rumbo hacia España, según la costumbre. Al parecer, la fecha se retrasó unas semanas y así se echó encima fatalmente la temporada de huracanes. Las naves fueron zarandeadas por la implacable fuerza de la naturaleza como si fueran cáscaras de nuez y varias se hundieron.

Odissey rescató el contenido del mencionado Buen Jesús y Nuestra Señora del Rosario, un mercante de 117 toneladas, exponiendo de forma itinerante por varias ciudades (y atrayendo a 2 millones de visitantes) el contenido de sus bodegas: lingotes de oro, más de un millar de monedas de plata, otros 6 de perlas y muchas joyas más. Riquezas arrancadas a las entrañas del Nuevo Mundo que se enviaban al Viejo para costear, entre otras cosas, las guerras europeas contra los protestantes, ese cáncer que desangró a España no sólo en el sentido literal sino también en el financiero.

Y aquí retomamos la propuesta del imperio hundido por el huracán. Dicen que la pérdida de la llamada Flota de Tierra Firme dejó sin recursos al Imperio y a la larga terminó por hacerlo caer. No es muy exacto porque la quiebra inmediatamente posterior a esos hechos no se produjo hasta la quiebra declarada por Felipe IV, que suspendió pagos en 1627 haciendo tambalearse la economía internacional. Pero sí sirve para hacerse a la idea de que la España de los Austrias se dejó llevar por el flujo de riquezas americanas sin saber aprovecharlas realmente ni desarrollar un sistema económico racional no dependiente.

Vía: NBC