La técnica perdida de Leopold y Rudolf Blaschka

La técnica perdida de Leopold y Rudolf Blaschka

Blaschka Models

La última vez que estuve en Londres tuve la oportunidad de visitar el Museo de Historia Natural, y una de las exposiciones que más me gustó fue la ubicada en la Galería de Tesoros Cadogan. Allí se exponen algunos de las piezas o especímenes más excepcionales del museo, en total son 22 objetos que han sido escogidos por su importancia científica, histórica, estética y cultural.

Podemos encontrar desde una rara edición del Origen de las Especies, el esqueleto de un dodo o el fosil del Archaeopteryx, pero lo que me llamó la atención ya que no lo conocía, son las espectaculares figuras de vidrio de Leopold y Rudolf Blaschka.

Pocos conocerán su historia, así que os haré un breve resumen del equipo formado por padre e hijo, quienes durante el siglo XIX crearon una multitud de criaturas marinas y flores de vidrio, con una precisión y atención al detalle irrepetible. Y lo digo, porque al no disponer de aprendices, la técnica utilizad murió con ello y hasta el momento nadie ha sido capaz de replicar su trabajo.

Leopold Blaschka es originario de Bohemia en la República Checa, una región conocida por su cristal por lo que es normal que acabase dedicándose al oficio de la familia, la cual producía adornos de vidrio y ojos de cristal. Pero una de sus grandes pasiones era la historia natural, y después de que naciera su hijo Rudolf en 1857, se trasladó a Dresde en Alemania, donde como afición, comenzó a utilizar sus propias técnicas para crear modelos de flores y criaturas marinas.

Pero el gran boom de sus figuras lo consiguió en 1863, cuando el Museo Estatal de Zoología de Dresde le encargó producir doce modelos de anémonas de mar. Su habilidad no paso desapercibida, pero a pesar de la extrema demanda, más de 700 modelos diferentes suministrados a museos de todo el mundo, Leopold trabajó solo hasta que su hijo Rudolf se unió al negocio en 1876.

Las figuras de vidrio de los Blaschka se hicieron tan famosa porque solucionaban un problema que tenían los museos a la hora de mostrar flores o invertebrados marinos. A diferencia de los animales vertebrados que se pueden disecar, la única forma que existía para mostrar invertebrados era dentro de frascos con alcohol, pero sus formas y colores se estropeaban. Misma situación ocurría con las flores, por eso la técnica de Leopold y Rudolf supuso toda una revolución, tanto que en 1886 la Universidad de Harvard encargó un jardín botánico completo de plantas de vidrio.

Los modelos desarrollados varían enormemente en complejidad y materiales. Aunque fueron esculpidos principalmente en vidrio, las piezas eran ensambladas mediante cola, y cuando era necesario utilizaban alambres finos de cobre para reforzar, vidrio pintado – algo que realizaba Rudolf – o incluso partes de las criaturas originales, tales como conchas de caracol.

El Museo de Historia Natural dispone de 185 modelos Blaschka, incluyendo anémonas de mar, pulpos, calamares, medusas, radiolarios, amebas y corales. Y en la exposición de la Galería de Tesoros cambian los modelos cada 6 meses, pero si realmente quieres disfrutar de una gran colección la encontrarás en Harvard, donde disponen de más de 3000 modelos. Un gran trabajo que en su época fue aclamado como «una maravilla artística en el campo de la ciencia y una maravilla científica en el campo del arte.«

Más información: Museo de Historia Natural Británico