Un globo gigante en el interior del gasómetro de Oberhausen

Un globo gigante en el interior del gasómetro de Oberhausen

Big Air Package

El gasómetro de Oberhausen es uno de los símbolos de esta ciudad ubicada al oeste de Alemania, pero últimamente ha sido más conocida por ser donde vivía el famoso pulpo Paul. Construido a finales de 1920 es el mayor depósito de gas de Europa, y con unas dimensiones de 117,5 metros de altura y 67,6 metros de diámetro es un recordatorio de la industria minera que caracterizó a esta región.

Estuvo en funcionamiento hasta 1988, y hoy en día se ha convertido en un original lugar donde se llevan a cabo diversos actos culturales como exposiciones, actuaciones de teatro o música, etc. Además para sacar partido de su altura, dispone de un ascensor acristalado que lleva hasta una plataforma panorámica con vistas a la cuenca del Ruhr.

Este curioso lugar es el escogido por el artista búlgaro-estadounidense Christo para presentar su nueva obra, denominada Big Air Package, que consiste en un globo gigante de 90 metros de alto y 50 metros de ancho, que cubre todo el interior del gasómetro de Oberhausen. Estas dimensiones la convierten en la mayor escultura bajo techo jamás construida, aunque la denominación de escultura puede ser algo ambigua.

Christo es conocido por su técnica de envolver estructuras, y es que en 1995 junto con su esposa y compañera artística Jeanne-Claude cubrieron por completo el Reichstag de Berlín con más de 100.000 metros cuadrados de una tela especial. En esta ocasión para cubrir el interior del tanque de gas ha utilizado 20.350 metros cuadrados de poliéster semitransparente y 4.500 metros de cuerda. La estructura pesa 5,3 toneladas y se mantiene en posición vertical gracias a dos ventiladores que crean una presión constante y llenan de aire los 177.000 metros cúbicos de volumen.

La exposición acaba de abrir y se puede visitar hasta el 30 de diciembre por el módico precio de 9 euros. Su interior puede ser visitado por 250 personas a la vez, y la iluminación de las claraboyas del gasómetro junto a 60 focos adicionales permiten al visitante, según palabras del artista, sumergirse en un baño de luz. Aún no se sabe que se hará con la tela al finalizar la exposición pero muchas de las obras de Christo acaban siendo recicladas, por lo que seguramente este globo tenga el mismo destino.

Vía: Inhabitat

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