La Orden de Malta, el único país sin territorio del mundo

Sede del Gran Prior de la Orden de Malta en el Aventino, Roma / foto Gobbler en Wikimedia Commons

En los últimos tiempos se habla mucho de países sin estado pero más grave parece tener un estado sin país, es decir, sin territorio. Sólo hay uno en el mundo y lo paradójico es que no se trata de uan nación joven, pues acumula varios siglos de existencia y múltiples avatares históricos. Se trata de la Orden de Malta.

La Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, que tal es su nombre completo, fue fundada en el siglo XI, en el contexto de las Cruzadas, para proporcionar atención médica a los creyentes que peregrinaban a Tierra Santa, alojados en un hospital a su cuidado, y posteriormente extender su actividad a la protección de los cristianos frente a los musulmanes. Cuando se conquistó Jerusalén, quedó subrayado su carácter guerrero y allí construyó su primera sede, el Krak de los Caballeros, luego trasladada a San Juan de Acre.

En 1291 la orden fue expulsada de la región, se instaló en Chipre y empezó a crecer en propiedades basadas en prioratos, que se repartían por toda Europa. Otro traslado la llevó a Rodas en 1310, donde experimentó un nuevo crecimiento al recibir parte del patrimonio expropiado a los templarios. Su riqueza y poder llegó a tal nivel que incluso acuñaba su propia moneda.

Palazzo di Malta, Via dei Condotti 68 Roma, sede de la Orden Soberana de Malta / foto Willtron en Wikimedia Commons

Pero en 1522 los turcos sitiaron la isla y forzaron a los caballeros hospitalarios a rendirse y marchar al exilio. Una vez más tuvieron que buscar otro lugar y Carlos V les cedió Malta. Allí resistieron nuevos ataques otomanos, con especial importancia del llamado Gran Asedio, hasta que llegó el auxilio español. Ahora bien, el verdadero peligro vendría de Europa: primero la Reforma Protestante, que le fue arrebatando sus prioratos, y después Napoleón, que tomó el archipiélago en 1798 y expulsó a los hospitalarios.

Los ingleses, que no tardaron en conquistar Malta a los franceses, habían prometido permitir el retorno de la Orden pero nunca lo cumplieron y la sede pasó por varios sitios antes de establecerse en Roma en 1834 (en la Via dei Condotti), volviendo a retomar su función social. Su lema es Tuitio Fidei et Obsequium Pauperum («Guarda de la Fe y regalo de los pobres»).

El caso es que ha seguido existiendo hasta hoy en día, constituyendo así un estado sin territorio ni ciudadanos propiamente dichos, aunque sí unos 13.000 miembros y 80.000 voluntarios. Ello hace que muchos no estén dispuestos a darle consideración de país, pero el caso es que cuenta con órganos de gobierno: Consejo Pleno de Estado, Capítulo General, Soberano Consejo, Consejo de Gobierno, Tribunal de Cuentas, Consejo para las Comunicaciones, Consejo Jurídico, Tribunales Magistrales y Abogacía del Estado.

Los dirige un ejecutivo formado por un Gran Comendador, un Gran Canciller, un Gran Hospitalario y un Recibidor del Común Tesoro dirigidos por el Gran Maestre, que tiene categoría internacional de jefe de estado y es elegido por el Consejo Pleno de Estado. La Orden de Malta sostiene relaciones diplomáticas con 104 países en los cinco continentes y mantiene abiertas embajadas.