Fiesta en Zambia por el bicentenario del nacimiento de Livingstone


Uno de los rincones del planeta que tengo señalado en la lista de espera para una visita es Zambia. Al hecho de que sea un país africano, algo que siempre me atrae, está además que en su territorio se hallan las fantásticas Cataratas Victoria, haciendo de frontera natural con Zimbabwe. Un espectáculo que precisamente ahora está de moda porque anteayer, 19 de febrero, se abrieron los fastos de celebración del 200º aniversario del nacimiento de David Livingstone, que se cumple exactamente dentro de un mes.

Es uno de esos personajes que conoce casi todo el mundo, aunque sólo sea por la famosa y simple frasecita con que otro explorador, Henry Morton Stanley, le saludó cuando finalmente le encontró en Ujiji tras buscarle -estaba en paradero deconocido- durante un par de años. Ya saben: «El dr. Livingstone, supongo». En efecto, era él, aquel médico y misionero que recorrió el misterioso continente negro luchando contra los esclavistas y buscando las fuentes del Nilo, que él creía haber localizado -erróneamente- en el lago Tanganika.

En 1855, siguiendo el curso del río Zambeze, Livingstone descubrió unas impresionantes cataratas que describió en su diario diciendo que «una vista tan maravillosa debe haber sido contemplada por los ángeles en vuelo». Las bautizó con el nombre de la Reina de Inglaterra, si bien los nativos makololo se referían a ellas como Mosi Oa Tunya, es decir, el humo que truena, en referencia a la nube de vapor que las cubría y el ruido ensordecedor de las aguas.

Livingstone insistió en sus exploraciones y el 1 de mayo de 1873 terminó devorado por la malaria y rematado por la disentería, que ya se había llevado a su mujer en un viaje anterior. Si hasta entonces era considerado un héroe nacional, su muerte le convirtió en leyenda. El cuerpo fue trasladado desde el lago Bangweulu hasta Londres y enterrado en la Abadía de Westminster pero dejó su corazón en África; literalmente, pues el órgano quedó inhumado bajo el árbol donde expiró.

En 1902 se erigió un Memorial consistente en una estatua del explorador que señala al árbol en cuestión. Y hablando de memoriales, el entorno de las cataratas, protegido como Parque Natural, será escenario de los festejos en Zambia con el primero de mayo, fecha del fallecimiento de su descubridor, como jornada destacada (bautizada David Livingstone Memorial Day). Terminarán el 16 de noviembre, día de dicho descubrimiento.

Las Cataratas Victoria son hoy Patrimonio de la Humanidad y una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo. Se extienden 1,7 kilómetros a lo largo de una estrecha garganta y salvan una altura de 108 metros derramando hasta 5 millones de metros cúbicos de agua por segundo, lo que las hace el doble de grandes que las de Niágara.

El monumento a Livingstone está junto a la llamada Devil’s Pool (Piscina del Diablo), una poza natural en la que es posible bañarse prácticamente al borde del abismo entre septiembre y diciembre (la temporada en que el caudal es bajo); vean la foto. Otro sitio interesante es Danger Point, un mirador con las mejores panorámicas del lugar. La última vez que estuve por esos lares, en Uganda, la guía me explicó que desde ahí y desde la Isla Livingstone se podía contemplar, -la noche que coincidiera en el calendario- un arco iris formado no por la luz del Sol sino de la Luna llena. No veo el momento de escaparme hasta allí.

Foto: Ian Restall en Wikimedia