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Descubren que las abejas y las flores intercambian información mediante señales eléctricas


Como todo el mundo sabe, las flores utilizan toda una gama de colores brillantes, diseños y aromas para atraer a los insectos y de esta forma ser polinizadas. Un nuevo estudio publicado en Science Express por investigadores de la Universidad de Bristol han llegado a la conclusión de que las flores utilizan señales eléctricas para publicitar su polen.

Y es que parece que la comunicación entre las flores y los insectos se asemeja cada vez más a una gran campaña publicitaria. Se conocía que las flores usaban sus atributos físicos para atraer a los insectos, pero ahora un grupo de científicos de la Facultad de Ciencias Biológicas dirigidos por el profesor Daniel Robert, han comprobado que las flores disponen de diferentes patrones eléctricos para comunicarse con los insectos, y así dar mayor información cuando son polinizadas. Llevado a nuestra escala humana, estas señales eléctricas serían como un gran letrero de neón.

Durante tres años estudiaron el comportamiento de casi 200 abejas mientras recolectaban polen de petunias, para ello, colocaron una serie de electrodos en los tallos de las petunias, y se demostró que cuando una abeja se posaba en una flor, el potencial eléctrico de la flor cambiaba y permanecía así durante varios minutos. Esto es debido a que generalmente, las plantas suelen tener carga negativa y emitir campos eléctricos débiles, mientras que las abejas adquieren una carga positiva cuando están volando.

Estas pequeñas descargas eléctricas pueden transmitir información valiosa, como por ejemplo si alguna otra abeja ha pasado por allí, el estado de su néctar o las reservas de polen. Pero en este caso, a diferencia de la publicidad humana, las flores son más honestas, ya que las abejas suelen aprender rápido, y si alguna de las flores no ofrece lo que promociona, dejan de visitarlas.

Las abejas pueden detectar y distinguir entre diferentes campos eléctricos florales, pero cuando fueron puestas a prueba, podían reconocer más rápidamente la diferencia entre dos colores cuando estaban disponibles las señales eléctricas. Para ello cubrían las flores con una pintura formada por polvos cargados eléctricamente, y tras la visita de los insectos se podía comprobar la forma del campo eléctrico. Los investigadores desconocen cómo las abejas detectan estos campos eléctricos, pero acaba de comenzar la segunda parte de la investigación donde intentaran descubrirlo.

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