Tren del Hielo y Sendero de los Ancestros, dos nuevas rutas ferroviarias por Ecuador

Imagen: turismo.gob.ec

Ya les decía hace unos días que se ha puesto de moda recuperar trenes históricos y volver a hacerlos circular por motivos turísticos. Aquí hemos visto unos cuantos ejemplos y ahora llega de Ecuador la noticia de que allí han hecho lo mismo con la Ruta del Hielo y el Sendero de los Ancestros.

La primera parte de Riobamba y llega hasta Urbina para luego regresar. En total 74 kilómetros por la sierra con una duración total de 9 horas y parada en la recién restaurada estación de Urbina, que es la que se sitúa a mayor altitud del país: 3.609 metros. De hecho, es el punto desde donde suelen partir los montañeros que suben a pie hasta la cima del volcán Chimborazo (6.310 metros).

La estación ha sido equipada con sala de embarque, alojamientos, tiendas de artesanía, cafetería y un pequeño museo sobre los hieleros, es decir, aquellos trabajadores que recogían hielo en los neveros del volcán y que sirve para dar al itinerario su atractivo nombre. La entrada al centro va incluida en el billete, al igual que el guía: se irá explicando la historia del ferrocarril ecuatoriano (declarado Patrimonio Cultural del Estado), se contactará con comunidades indígenas y se disfrutará del espléndido paisaje. Será de jueves a domingos con salida a las 8:00.

Paralelamente se reabre el llamado Sendero de los Ancestros: 25 kilómetros a realizar en poco más de 4 horas por la zona interandina con salida a las 12:00 de Riobamba también pero pasando por Colta para regresar. De nuevo habrá ocasión de contemplar magníficas panorámicas, entrar a la iglesia de Balbanera -la más antigua de Ecuador- y una actividad a elegir entre visita guiada por la Universidad Jatun Yachay, navegar en lancha por la laguna de Colta o un café a bordo del tren.

Con estas dos rutas se amplía la oferta del ferrocarril ecuatoriano, que ya ofrecía otras 8: Machachi festivo, Ruta al Boliche, Avenida de los volcanes, Nariz del Diablo, Tren de la libertad, Sendero de Arrozales y Baños del Inca. Una forma entrañable para fomentar el turismo en la región de un país que aún no se ha situado entre los principales destinos.