El problema de llevar la computadora en la cabeza


Un artículo de la BBC publicado ayer habla de la inminente puesta a la venta de un ordenador que se lleva en la cabeza, como un casco con un manos libres gigante, fabricado por Motorola Solutions (no confundir con Motorola Mobile, propiedad de Google). Por supuesto no es un dispositivo para el consumo masivo, ya que su precio a partir de 3.000 dólares lo restringe a un pequeño círculo empresarial o científico con usos muy concretos, por ejemplo la sanidad.

También lo comparan con el proyecto de Google, las Google Glasses, cuyo precio parece que partirá de unos 1.500 dólares, y que si están orientadas en principio al consumo popular. La diferencia más importante que salta a la vista entre ambos (dejando de lado la potencia y posibilidades de cada equipo) es el tamaño y el diseño. Mientras que el HC1 de Motorola es ridículo (no creo que nadie se atreva a ponerse algo así por la calle), las Google Glasses son más estilizadas y, en teoría, no tan ridículas.

Pero ambos dispositivos son sin duda incómodos de llevar. Si ya es realmente incómodo, aunque a veces necesario, llevar puestas unas gafas normales y corrientes, imáginense llevar un ordenador en la cabeza. Para evitar desastres, como se que nos caiga y tiremos a la basura miles de dólares, necesita estar bien sujeto, lo que implica una incomodidad más. Además, está el problema de que al estar concectados permanentemente podemos perder el foco. Con un ordenador de bolsillo, como por ejemplo un iPhone, nos conectamos cuando queremos y cuando no nos lo guardamos en el bolsillo.

Cuando quieras quitarte las Google Glasses, donde las vas a guardar? Acarrearás una mochilita siempre? O estás dispuesto a no quitártelas nunca? Es esto lo que queremos? Yo creo que no. La tecnología es fantástica, pero debería dejarnos prescindir de ella cuando no sea absolutamente necesaria.

En la BBC: Llegan al mercado las computadoras que se llevan en la cabeza